En 2010, el caso de Ardi Rizal conmocionó al mundo: con apenas un año y medio fue grabado fumando mientras caminaba en pañales. Las imágenes se viralizaron y revelaron que el pequeño podía consumir hasta 40 cigarrillos por día, lo que generó alarma internacional y cuestionamientos hacia su entorno.
Ardi nació en Teluk Kemang, Sumatra, y creció en un ambiente donde el contacto con adultos fumadores era cotidiano. Según relató su madre, el primer cigarrillo habría sido entregado por su propio padre, lo que derivó en una dependencia difícil de controlar.
La presión social y la intervención de organismos oficiales llevaron a que la familia buscara ayuda. En 2013, bajo el acompañamiento del psicólogo infantil Seto Mulyadi, Ardi inició un proceso de rehabilitación que le permitió dejar el tabaco y aprender nuevas rutinas para manejar la ansiedad.
Sin embargo, tras abandonar el cigarrillo surgió otro desafío: la compulsión alimentaria. El niño comenzó a comer en exceso y llegó a pesar 24 kilos a los cinco años. Con el tiempo, la escolarización y el contacto con otros niños lo ayudaron a modificar sus hábitos y reducir las cantidades de comida.
Hoy, Ardi Rizal es considerado un ejemplo de superación. Su historia refleja los riesgos de la exposición temprana al tabaco y la importancia de intervenir de manera profesional ante las adicciones en la infancia.







