Sofía Scasserra, Directora del Observatorio de Impactos Sociales de IA, aseguró que «no vale la pena preocuparse tanto sobre los posibles problemas que puede generar la inteligencia artificial, sino ocuparse. La tecnología trae cambios disruptivos a la lo largo de la humanidad y trajo desafíos en el mundo del trabajo, lo que esta pasando con la IA es que es una tecnología muy poderosa sin regulación del Estado y sin que la población sepa cuál es su impacto”.
Scaserra brindó, a instancias de la CGT Saúl Ubaldini y la Asociación del Personal Universitario, una interesante charla sobre el futuro del trabajo a partir de la irrupción de la IA.
Luego de lamentar y cuestionar la ausencia del Estado como regulador de todas las actividades y los avances del gobierno laboral sobre la legislación laboral, Scaserra aseguró que «hoy vemos una tecnología que se mete en el mercado de trabajo completamente desregulada y sin control. La pregunta no es sino nos vamos a quedar sin trabajo sino qué tipo de trabajo vamos a tener en el futuro, en qué condiciones y con qué derechos; qué se puede hacer desde el plano político para regular esa tecnología para que termine funcionando a favor del trabajo”.
Luego explicitó que “Ya teníamos un marco laboral que estaba un poco desfasado en años y había temas nuevos que introducir en la ley de contratos de trabajo, pero claramente que no había que hacerlo en la dirección que lo hizo este gobierno. Hay nuevos derechos en este mundo del trabajo y hay que tener un debate serio de la IA”.
Para Scasserra, “La pregunta es si en algún momento podemos volver a poner un plano de derechos, hace falta sólo recuperar lo que perdimos o necesitamos un debate genuino. Hay que avanzar hacia entender cómo funcionan estos temas y así poder regularlos”.
Subrayó que “El modelo tecnológico que vemos en la actualidad se basa en la extrema derecha porque se basa en la violencia porque propicia el odio en las redes sociales porque es funcional a las interacciones. Necesitan de estos gobiernos como el Trump y Milei para poder expandir sus ideales de fascismo y control social”.
Por último, explicitó que “Gobiernos como el de Francia, que no es de izquierda, se plantea como generar alternativas a este modelo para tener más control sobre estas tecnologías y no dejarlo en manos de tecno millonario que poco le importan las leyes. Este es un problema de todos los países y que trasciende ideologías políticas”.







