La ciudad autónoma de Ceuta atraviesa una crisis migratoria sin precedentes tras la llegada de más de 1.800 personas en apenas una semana, entre adultos y menores, a través de la frontera marítima con Marruecos. La avalancha se produjo cuando cientos de personas intentaron cruzar de manera simultánea, lo que generó momentos de tensión y obligó a las fuerzas de seguridad a desplegar un operativo especial.
La situación desbordó la capacidad de respuesta de los puestos de control, con agentes que debieron intervenir para contener el ingreso y asistir a quienes quedaron atrapados en medio de la multitud. Testigos señalaron que se vivieron escenas de caos, con personas que buscaban desesperadamente acceder al territorio español.
El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), con capacidad para 512 plazas, ya alberga más de 900 residentes, mientras otros 400 permanecen acampados en las inmediaciones a la espera de completar trámites. La situación también afecta a la red de protección de menores, con 570 niños y adolescentes extranjeros no acompañados, de los cuales 102 llegaron en las últimas 24 horas.
La presión migratoria mantiene también un elevado costo humano: en lo que va del año, 29 migrantes han fallecido en las costas ceutíes, incluidos dos cuerpos recuperados recientemente por la Guardia Civil.
Las autoridades locales trabajan para restablecer el orden y garantizar la asistencia humanitaria, mientras se evalúan medidas adicionales para reforzar la frontera ante la magnitud del flujo migratorio.







