En las últimas 48 horas, más de 600 migrantes que habían ingresado de forma irregular a Ceuta decidieron regresar voluntariamente a Marruecos. El movimiento se desarrolla de manera progresiva, luego de que se confirmara que no habrá traslados hacia la península.
La situación se da tras varios días de incertidumbre, en los que miles de personas permanecieron en distintos puntos de la ciudad esperando conocer su futuro. Según la ministra de Defensa, Margarita Robles, la cifra de quienes ingresaron el pasado 30 de julio supera las 80.000 personas, en línea con los datos del ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres.
Las autoridades mantienen activo el dispositivo de emergencia para atender, identificar y gestionar la crisis migratoria, reforzando los recursos destinados a quienes aún permanecen en la ciudad.
En paralelo, el Ministerio del Interior instaló en Melilla una barrera marítima flotante similar a la colocada en Ceuta, de unos 500 metros, en el extremo del dique sur que marca la frontera con el puerto marroquí de Nador. La medida busca prevenir nuevos ingresos irregulares y facilitar los rechazos en frontera ante posibles intentos de cruce por mar.







