En diciembre de 2007, durante una actividad organizada por Sport y Unicef para el calendario solidario del FC Barcelona, un joven Lionel Messi de 20 años fue fotografiado sosteniendo y bañando a un bebé: Lamine Yamal.
La madre del pequeño, Sheila Ebana, lo había inscripto en un sorteo en el barrio de Rocafonda, Mataró, y el azar quiso que compartiera la jornada con quien ya despuntaba como figura del club. El fotógrafo Joan Monfort capturó la escena, recordando que Messi, reservado y sin experiencia en este tipo de actividades, necesitó indicaciones para interactuar con el bebé, aunque finalmente se mostró profesional y logró imágenes entrañables.
La foto quedó en el calendario de 2008 y pasó inadvertida hasta que en 2024 el padre de Yamal la compartió, desatando una ola viral. Monfort confesó que no recordaba quién era el bebé hasta que el diario Sport lo contactó, y al confirmar que se trataba de Yamal, comprendió el valor histórico de la instantánea.
Hoy, con Messi consagrado como uno de los mejores futbolistas de la historia y Yamal convertido en referente precoz del fútbol español, la imagen se resignifica como símbolo generacional: el momento en que una leyenda sostuvo en brazos a quien muchos consideran su heredero







