Un informe de BBC Future analiza los efectos que el uso constante de teléfonos y pantallas digitales tiene sobre el cuerpo humano. Más allá de las consecuencias psicológicas, los especialistas señalan que la tecnología está modificando la postura, debilitando la fuerza muscular y afectando la salud ocular.
Uno de los problemas más frecuentes es el llamado “cuello tecnológico”, resultado de inclinar la cabeza hacia adelante para mirar el teléfono. Esta postura puede ejercer hasta 27 kilos de presión sobre el cuello, dañando discos vertebrales, articulaciones y músculos, además de favorecer la aparición de arrugas en la piel .
La investigación también advierte sobre la pérdida de fuerza de agarre en las manos, considerada un indicador clave de salud en la vejez. Estudios recientes muestran un declive generacional, especialmente entre jóvenes, vinculado al trabajo sedentario y al uso intensivo de dispositivos .
En cuanto a la vista, los expertos descartan que la miopía esté directamente relacionada con el trabajo de cerca, pero sí señalan que pasar más tiempo en interiores, frente a pantallas, reduce la exposición a la luz natural, lo que afecta el desarrollo ocular. Pasar tiempo al aire libre aparece como una medida protectora .
Finalmente, se destaca el impacto en la coordinación ojo-mano y motricidad fina, especialmente en niños y adolescentes. El exceso de pantallas puede limitar el desarrollo de habilidades motoras, con consecuencias en el rendimiento cognitivo y académico .
Los especialistas recomiendan medidas simples: sostener el teléfono a la altura de los ojos, hacer pausas frecuentes, pasar más tiempo al aire libre y realizar actividades manuales como cocinar, escribir o tocar un instrumento, para contrarrestar los efectos de la vida digital.







