Un estudio internacional realizado por la Universidad de Washington vuelve a poner en debate el impacto del alcohol en la salud. Los investigadores revisaron más de 843 trabajos científicos y concluyeron que no puede establecerse una cantidad de consumo que sea completamente segura para todas las personas.
La evidencia muestra que el riesgo de desarrollar diez tipos de cáncer —entre ellos mama, colorrectal, hígado y páncreas— aumenta de manera proporcional a la ingesta de bebidas alcohólicas. Incluso en niveles bajos, la relación con enfermedades oncológicas es consistente.
Si bien se observaron algunos posibles efectos protectores frente a ciertas patologías cardiovasculares o metabólicas, estos beneficios desaparecen y se invierten cuando el consumo crece. “La ciencia sobre el alcohol y la salud es genuinamente compleja”, señaló la doctora Emmanuela Gakidou, autora del estudio, quien subrayó que para el cáncer el riesgo se incrementa con cualquier nivel de consumo.
La investigación plantea un desafío para las políticas de salud pública y para la comunicación preventiva.







