Cada 34 horas una mujer es asesinada por motivos de género en Argentina. Al mismo tiempo, el Gobierno niega la existencia de la violencia machista y desmantela los programas destinados a prevenirla.
Según los datos de la organización feminista Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumalá), en los primeros siete meses del año un total de 150 mujeres fueron asesinadas por razones de género y hubo 575 intentos de femicidio.
«Es un panorama bastante desolador», dijo a la Agencia Sputnik la directora ejecutiva de Mumalá, Gabriela Sosa, al señalar que Argentina se encuentra incumpliendo su propia Constitución, porque «ha dejado sin ningún tipo de política a las mujeres que sufren violencia de género».
La referente feminista recordó que primero hubo recortes a políticas contra la violencia machista y la desigualdad de género y luego se eliminaron formalmente programas de apoyo a víctimas.
CIFRAS QUE NO BAJAN
Desde Mumalá destacan que los femicidios no sólo no han descendido, sino que en los primeros siete meses de este año se registraron 20 casos más en comparación con el mismo período de 2024.
A su vez, hay un «aumento alarmante de los intentos de femicidios», dijo Sosa.
Según los datos de la organización, durante todo el año pasado se constataron 604 intentos de femicidios.
También preocupa lo que es la baja de las denuncias previas que habían realizado las víctimas de femicidio contra sus agresores. Antes, hasta un 25 por ciento había denunciado a su agresor, pero ahora ese número cayó hasta un 14 por ciento, explicó.
A su entender, esto evidencia que las mujeres denuncian menos, en parte por el desaliento del Estado, que por su base ideológica y la eliminación de políticas específicas, lleva a que muchas víctimas no busquen apoyo estatal.
«Este gobierno niega la existencia de la violencia machista y por lo tanto hay un desaliento de que el Estado debe proteger a las víctimas (…) durante el gobierno de (Javier) Milei hemos visto un descenso de las denuncias previas, lo que demuestra la soledad en que se encuentran las mujeres respecto al acompañamiento del Estado», explicó.
RECORTE
Ese negacionismo de la existencia de la violencia machista se materializa en el desmantelamiento de las políticas públicas para prevención y asistencia.
Desde que asumió en diciembre de 2023, el Ejecutivo degradó a subsecretaría el Ministerio de la Mujer, Géneros y Diversidades, y posteriormente terminó por disolver también esta área.
A su vez, desmanteló programas de apoyo económico y acompañamiento para mujeres y víctimas de violencia de género, así como iniciativas como la Ley Micaela, que obligaba al Estado a formar a sus funcionarios en la dinámica, tipos y modalidades de la violencia machista.
También quitó financiamiento a la ley de Educación Sexual Integral y redujo el acceso a medicamentos esenciales para abortos seguros, tratamientos hormonales para personas trans y métodos anticonceptivos.
«Tenemos una situación de mucha gravedad y la eliminación de estos programas nos va a generar un panorama bastante complejo», afirmó Sosa.
El Ejecutivo también atacó la línea telefónica 144 de asistencia para la prevención y asistencia de la violencia, entre otros programas de ayuda.
Sosa precisó que poco después de asumir, el Gobierno redujo drásticamente el personal especializado de la línea de ayuda para violencia de género y luego también cambió su enfoque. Ahora atiende todo tipo de violencias, lo que desvirtuó su propósito original.
RESISTENCIA
La dirigente de Mumalá alertó que hay un discurso oficial de odio hacia las mujeres y las diversidades sexuales.
«Hay un discurso de odio, no solamente por parte del presidente sino (también) por sus vocerías más importantes, ministros, (el vocero presidencial, Manuel) Adorni, que permanentemente apelan a mensajes odiantes contra las mujeres y LGBTIQ+», expresó.
Sosa puso como ejemplo el discurso de Milei en el Foro Económico Mundial que se celebra anualmente en la ciudad suiza de Davos, donde el presidente argentino negó la existencia de la violencia machista y vinculó a la homosexualidad con el abuso de menores.
La especialista cuestionó también la intención del ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, de eliminar la figura del femicidio del Código Penal.
Mencionó además el hecho de que Milei haya sido el único presidente en la ONU que votó contra la solicitud del organismo de que los Estados trabajen más para abordar la violencia machista.
Desde Mumalá exigen al Gobierno cumplir con los compromisos del Estado con los derechos humanos de las mujeres y la comunidad LGBTIQ+ y restituir los programas de prevención y asistencia.
Sosa reconoce que no tienen mucha esperanza de que eso pase, ya que este Gobierno «ha dado muestras de cuál es el tipo de país que propone, que es volver a un rol bien anacrónico y quitar derechos».
Sin embargo, a pesar del difícil momento, los feminismos y organizaciones sociales en Argentina están decididos a defender los derechos conquistados, afirmó.
En ese sentido, señaló que hay logros culturales y legales, como la ley de aborto o la figura del femicidio, que están profundamente arraigados y no serán fáciles de eliminar.
«Es un momento muy duro, pero también sabemos que hemos asentado y afianzado a nivel social y cultural algo que es muy difícil, porque implica décadas y décadas, derechos que hasta para un Gobierno de estas características le va a ser muy difícil remover, porque ya se demostró que vamos a defender cada vez que nos los quieran eliminar», concluyó. (Sputnik)






