El sector panadero atraviesa una situación crítica: en los últimos dos años cerraron alrededor de 3 mil panaderías y se perdieron 17 mil puestos de trabajo. Según la Cámara de Industriales Panaderos de la Provincia de Buenos Aires, el consumo de pan cayó un 60% y el de facturas entre un 80 y 85%.
La crisis obliga a muchos comerciantes a abandonar la formalidad y recurrir a las llamadas “cuevas de pan”, donde se produce en casas o garajes para vender de manera clandestina.
Los costos fijos se volvieron insostenibles: alquileres que superan el millón y medio de pesos, sueldos de empleados con cargas sociales cercanas a los 950 mil pesos, y aumentos de servicios que en dos años treparon hasta un 1.200% en la luz, 800% en el gas y 1.400% en el agua.
Martín Pinto, referente del sector, señaló que “no es culpa del panadero, sino de la situación del país” y advirtió que la informalidad es la única salida para muchos comerciantes.







