Lejos de ser una simple incomodidad nocturna, el ronquido refleja un estrechamiento o colapso de la vía aérea superior durante el sueño, lo que dificulta la respiración y puede tener consecuencias en distintos procesos del organismo.
El médico Carlos Jaramillo advierte que ignorar este síntoma puede derivar en problemas de salud y propone un protocolo integral de siete pasos para corregirlo desde la raíz: reducir la inflamación sistémica, sanar el reflujo silencioso, entrenar la respiración nasal, fortalecer la lengua con terapia miofuncional, liberar la vía aérea, cambiar la posición al dormir y ejercitar cuello y mandíbula.
El especialista subraya que estas medidas buscan mejorar la fisiología del cuerpo sin recurrir a tratamientos invasivos. Además, recomienda consultar a un médico y realizar una polisomnografía cuando el ronquido se acompaña de pausas respiratorias, hipertensión, somnolencia diurna o fatiga crónica







