En su cadena nacional, el presidente Javier Milei dió un giro de 180 grados en su postura sobre las Islas Malvinas, que nunca tuvo en cuenta y ahora definió como causa nacional.
Con la intención de revertir la poca incidencia en agenda, la pronunciada caída de imagen y proyección electoral y por instrucciones de Trump, Milei dió una vuelta en el aire que nadie le creyó.
De cómo un admirador de Margaret Thatcher y alguien que se enojó con «el trapo de Malvinas», se convirtió en el primer malvinero.
Todo esto y más en el informe diario del periodista Saúl Gherscovici:






