Un extraño hallazgo generó conmoción en la zona rural de Río Mayo. Dos yeguas fueron encontradas muertas en un campo ubicado a unos seis kilómetros de la localidad, sobre el camino que conduce hacia Alto Río Senguer y Ricardo Rojas, con partes de sus cuerpos ausentes y características que, según el cuidador de los animales, no se corresponden con un ataque habitual de depredadores.
Francisco Quilodrán, quien trabaja en el establecimiento y tiene animales en el lugar, relató que el hallazgo se produjo días atrás. Primero encontró una yegua muerta y pensó que se trataba de una muerte natural. Sin embargo, al recorrer el potrero donde tenía ocho caballos encontró otros animales en situaciones que comenzaron a llamarle la atención.
“Cuando me bajo del caballo, le pegué una patada para que se levante y voy para adelante y le faltaba el ojo. El otro caballo estaba sacado el ojo igual”, relató en diálogo con ABC Radio.
Posteriormente encontró otra yegua a unos 50 o 60 metros del primer lugar. Según describió, al animal le faltaban una oreja, parte de la mandíbula, la lengua y sus órganos genitales, además de un sector del cuero.
“No tiene olor ni sangre”
Uno de los aspectos que más sorprendió al cuidador fue el estado de los restos.
Quilodrán sostuvo que, pese a que los animales llevaban varios días muertos y hubo jornadas de temperaturas más elevadas, no presentaban el olor habitual de la descomposición ni había sangre alrededor de los cuerpos.
También señaló que los huesos se encontraban muy blancos y que algunas zonas del cuero parecían quemadas.
“Esto está así, está quemado el cuero, y aparte el ojo está blanco, como que le quemaron el ojo”, describió.
Según su experiencia de años trabajando con animales, tampoco observó signos compatibles con un ataque de puma. Explicó que un felino de esas características suele dejar marcas de garras y desgarros cuando ataca a un animal de gran tamaño.
“No está arañado ni rasgado ni nada”, afirmó.
La hipótesis de los ovnis
El caso comenzó a tomar otra dimensión cuando Quilodrán compartió fotografías con un conocido relacionado con el ámbito rural. Según contó, la primera respuesta que recibió fue que podría tratarse de un fenómeno asociado a los denominados “animales mutilados”, casos que durante décadas fueron vinculados popularmente con ovnis.
A partir de allí, el cuidador comenzó a relacionar el hallazgo con distintos testimonios sobre luces observadas recientemente en la zona.
Quilodrán contó que otras personas que circulan por la ruta le mencionaron haber visto una luz de gran tamaño cerca del puesto unas semanas antes. También relató que trabajadores de la planta Horizon habrían observado una luz con forma similar a “un plato con una cola” y que, cuando intentaron fotografiarla, desapareció.
Además, aseguró haber recibido videos y testimonios de personas de Aldea Beleiro, Gobernador Costa y establecimientos rurales de la zona, quienes también dijeron haber observado luces en el cielo.
No obstante, estos testimonios no permiten establecer una relación entre las luces mencionadas y la muerte de los animales y, hasta el momento, no existe una explicación científica o pericial que vincule ambos hechos.
La Policía llegó al campo
Tras la difusión del caso, personal policial se acercó al establecimiento y realizó fotografías y videos de los animales. También se habría previsto un recorrido con personal de la Policía Montada para determinar si existen otros animales muertos en sectores que todavía no fueron recorridos.
“Quedaban descolocados igual por la forma en que están muertos los animales, porque nunca habían visto una yegua así muerta”, relató Quilodrán sobre la reacción de los efectivos.
El cuidador señaló que en el campo también hay vacas y que podría realizarse una recorrida más amplia para determinar si existen otros casos.
Un fenómeno que genera interrogantes
Quilodrán remarcó que tanto él como su familia llevan décadas vinculados al trabajo rural y que nunca habían observado una situación semejante.
“Mi papá tiene 79 años y me dijo que nunca había visto esta forma de las yeguas como están muertas”, contó.
También aseguró haber consultado las imágenes con personas vinculadas a la veterinaria, quienes le indicaron que el caso debería ser analizado con mayor profundidad.
Por ahora, los animales permanecerán en el lugar y no se realizará un estudio científico sobre los restos, según explicó el propio cuidador. La falta de una pericia veterinaria o forense impide determinar qué provocó las muertes y cómo se produjeron las lesiones.






