Una crecida extraordinaria de los ríos Iguazú y Paraná obligó a cerrar de manera preventiva las Cataratas del Iguazú, uno de los principales destinos turísticos de Sudamérica, ante los riesgos que representaba el aumento del caudal para visitantes e infraestructura.
Las intensas lluvias registradas en las cuencas de ambos ríos provocaron que el caudal del Iguazú superara los 12.000 metros cúbicos por segundo, una cifra que representa casi diez veces el volumen habitual de agua que atraviesa los saltos.
Frente a este escenario, las autoridades decidieron suspender el acceso al Parque Nacional Iguazú, en el lado argentino, con el objetivo de garantizar la seguridad de turistas y trabajadores mientras se monitoreaba la evolución de la creciente.
El incremento del caudal afectó los circuitos Superior e Inferior, dos de los recorridos más utilizados por los visitantes para observar las cataratas. Además, la emblemática Garganta del Diablo ya contaba con medidas preventivas, ya que meses atrás se había desmontado parte de la infraestructura de pasarelas ante la posibilidad de una nueva subida del río.
Las Cataratas del Iguazú están ubicadas sobre la frontera entre Argentina y Brasil, en una región compartida por la provincia de Misiones y el estado brasileño de Paraná. El complejo natural es considerado uno de los principales atractivos turísticos de América Latina y recibe cada año a miles de visitantes de todo el mundo.
Mientras tanto, el Servicio Meteorológico Nacional mantenía alertas por tormentas para la provincia de Misiones, en medio de un escenario marcado por persistentes precipitaciones y un seguimiento constante del comportamiento de los ríos.
La reapertura del parque quedó sujeta a la disminución del caudal y a las inspecciones de seguridad que permitan verificar el estado de los senderos, pasarelas e instalaciones afectadas por la crecida.







