Frente a las costas de California, naturalistas advierten que la actual ola de calor marina, que ya se prolonga por casi seis meses, está reduciendo drásticamente la presencia de ballenas y delfines. La guía del acuario de Long Beach, Sara Lesser, señaló que los avistajes son mucho menores que en un año normal, ya que las anchoas y sardinas —su principal alimento— migran hacia aguas más frías y profundas.
La Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) confirmó que la temperatura superficial del océano se encuentra entre 3 y 4 °C por encima de lo habitual, en coincidencia con el regreso de un episodio de El Niño que podría ser más intenso que el registrado en 2015-2016. En aquel entonces, miles de aves murieron y lobos marinos desnutridos aparecieron varados en las playas.
En los últimos meses, se reportaron pelícanos y cormoranes muertos cerca de San Diego, además de dos ballenas jorobadas halladas sin vida en Monterrey, afectadas por algas tóxicas con ácido domoico. Este fenómeno también impacta en los leones marinos, cuyas hembras abandonan a sus crías al desplazarse en busca de alimento.
El calor oceánico provoca además la aparición de tiburones más cerca de la costa, generando temor en zonas turísticas como Malibú y Huntington Beach, donde se prohibió el ingreso al mar en varias ocasiones.
Los científicos advierten que estas olas de calor marinas se repiten cada año desde 2019 y que el cambio climático intensifica su frecuencia y gravedad, poniendo en riesgo la biodiversidad y la seguridad alimentaria.







