El diputado provincial Gustavo Fita cuestionó la aprobación del acuerdo entre Chubut e YPF y advirtió que el verdadero costo de la salida de la empresa no se mide solo en términos ambientales: “Hay un pasivo mucho más profundo, el social y el económico”, sostuvo.
La Legislatura del Chubut aprobó este jueves el proyecto de ley que ratifica el acta acuerdo entre el Gobierno provincial y YPF por la salida de la empresa de la cuenca del Golfo San Jorge. El oficialismo de Despierta Chubut, con el respaldo de sus aliados, impuso su mayoría para sancionar una norma que libera a la operadora de responsabilidades sobre los pasivos ambientales a cambio de una compensación económica y la transferencia de bienes inmuebles históricos y un parque automotor en Comodoro Rivadavia.
A cambio de esa liberación, YPF pagará 25 millones de dólares. Se trata de un monto que, además, puede compensarse contra deudas que la propia provincia mantiene con la empresa: ni siquiera representa dinero nuevo para Comodoro.
Una de las voces más críticas fue la del diputado provincial Gustavo Fita, que volvió a apuntarle al gobernador Ignacio Torres y advirtió que la discusión no puede limitarse al pasivo ambiental ni a la compensación económica, sino al impacto real sobre la ciudad.
“Comodoro Rivadavia no es una ciudad más para YPF. Es la ciudad que la vio nacer. Aquí empezó una historia que durante más de un siglo dio trabajo, desarrollo, identidad y futuro a miles de familias”, señaló Fita, y sostuvo que ese ciclo “encuentra su final de la peor manera”, sin una defensa firme de los intereses de la ciudad durante la negociación que encabezó el Ejecutivo provincial.
EL COSTO QUE EL ACUERDO NO CONTEMPLA
“No alcanza con hablar del pasivo ambiental. Hay un pasivo mucho más profundo: el pasivo social y el pasivo económico. Son los trabajadores que perdieron su empleo, los comercios que bajan sus persianas, las PyMEs que no llegan a fin de mes, los jóvenes que sienten que deben irse y las familias que viven con incertidumbre. Ese daño no se paga con la entrega de bienes ni con un cheque”, planteó.
El diagnóstico tiene números. La salida de YPF de las áreas convencionales —parte del Plan Andes, votado en 2024 e impulsado por el Gobierno de Javier Milei y la presidencia de la petrolera para concentrar todo en Vaca Muerta— ya se llevó puestos al menos 5.000 puestos de trabajo directos e indirectos en la cuenca, entre petroleros, camioneros y trabajadores de la construcción, y arrastró al comercio y a las pequeñas y medianas empresas de Comodoro a una de las crisis más duras de su historia.
QUIÉN FIRMÓ Y QUIÉN ACOMPAÑÓ
Tras la aprobación, Fita responsabilizó al gobernador y a los diputados que acompañaron la iniciativa. “Hace dos años dijimos que había que defender cada puesto de trabajo, porque sabíamos que ese era el verdadero camino. Hoy la realidad nos da la razón. Defender a Comodoro era defender a su gente”, sostuvo. Y remató: “En manos del gobernador Torres se escribe el capítulo final de esa historia sin defender con firmeza el futuro de los comodorenses”.
Votaron a favor del acuerdo los diputados de Despierta Chubut Liliana Giordano, Sergio Ongarato, Fabián Gandon, Sixto Bermejo, Leonardo Bowman, Sonia Cavagnini, Karina Otero, Daniel Hollmann, Sandra Willatowski, Paulina Hogalde, Luis Emilio Juncos, María Andrea Aguilera, Emanuel Fernández y Leticia Magaldi. A esos votos se sumaron los de los bloques aliados: César Daniel Casal (Familia Chubutense) y Primero Chubut, que conduce Mariela Williams. Entre quienes acompañaron hay legisladores de la propia región: Paulina Hogalde, María Andrea Aguilera, Emanuel Fernández y Leticia Magaldi representan a Comodoro Rivadavia, y Luis Emilio Juncos, a Rada Tilly.
«Primero dejaron a miles de trabajadores sin trabajo. Ahora, además, liberaron a la empresa del daño que deja atrás. El que negoció y firmó fue Torres; el que diseñó la salida, el Gobierno nacional; y el que lo convirtió en ley, el oficialismo provincial y sus aliados. Cada uno de los que acompañó este proyecto es parte del mismo saldo: menos trabajo, menos recursos y un futuro más incierto para Comodoro», remarcó Fita.







