La capital venezolana amaneció nuevamente sacudida por un temblor de magnitud cercana a 5, registrado a pocos kilómetros del centro de Caracas en la mañana del lunes. Aunque no se reportaron daños graves, la réplica incrementó la tensión en una ciudad que ya acumula más de 430 movimientos secundarios desde el desastre inicial.
Las autoridades remarcaron que este tipo de fenómenos son esperables tras un terremoto de gran magnitud y pidieron a la población mantenerse alejada de estructuras dañadas por el riesgo de derrumbes.
El saldo del sismo principal continúa siendo dramático: 1.450 fallecidos y más de 3.150 heridos, cifras que podrían aumentar a medida que avanzan las tareas de búsqueda en edificios colapsados y zonas con personas desaparecidas.
La emergencia también golpeó a la comunidad argentina en Venezuela. El canciller Pablo Quirno confirmó la muerte de seis ciudadanos y la desaparición de otros siete. Una misión consular humanitaria trabaja en la documentación, asistencia a familiares y acompañamiento de heridos, además de coordinar con Cáritas y realizar visitas consulares.
Mientras tanto, Caracas vive jornadas de incertidumbre, con la rutina interrumpida y un despliegue constante de asistencia sanitaria y relevamiento de daños. La réplica refuerza la sensación de que la emergencia está lejos de concluir.







