La falta de enchufes en los hogares convirtió a las zapatillas eléctricas en un recurso cotidiano. Sin embargo, su uso indebido puede transformarse en un riesgo invisible que amenaza la seguridad de las viviendas.
Un grupo de técnicos y especialistas en electricidad alertó sobre un hábito común: colocar estos prolongadores cerca de ventanas y aberturas, donde la humedad y la lluvia pueden filtrarse y provocar cortocircuitos. Esta práctica, según remarcan, es una de las principales causas de incendios domésticos.
La recomendación central es reubicar los adaptadores en espacios secos y despejados, lejos de materiales inflamables como cortinas o alfombras, y limitar su uso a dispositivos de bajo consumo como cargadores o lámparas. Además, se aconseja evitar conectar calefactores o electrodomésticos de gran potencia en estas bases múltiples.
En Europa, organismos de seguridad eléctrica estiman que entre el 20% y el 40% de los incendios residenciales tienen origen en fallas eléctricas. Por eso, los especialistas insisten en la necesidad de realizar revisiones periódicas de los cables y conexiones, y de respetar siempre la potencia máxima indicada en cada dispositivo.
La prevención, remarcan, no depende de grandes inversiones sino de hábitos simples: inspeccionar, reubicar y mantener las conexiones visibles y seguras.







