Con el Decreto 406/2026, el Ejecutivo nacional no solo oficializó nuevas exenciones del Impuesto a las Ganancias, sino que también marcó un giro en la política tributaria vinculada al mercado inmobiliario. El objetivo declarado es favorecer el uso residencial de las propiedades y estimular la inversión en vivienda permanente, al tiempo que se simplifican las operaciones de compraventa.
La medida responde a la necesidad de reducir la presión fiscal sobre propietarios e inquilinos, en un contexto de creciente demanda de alquileres y de dificultades para acceder a la vivienda. Al liberar de Ganancias los ingresos por alquileres destinados a casa-habitación y las ventas de inmuebles, el Gobierno apunta a fortalecer el mercado residencial y desalentar la especulación comercial o temporaria.
Además, la normativa introduce límites a ciertas deducciones, buscando equilibrar el beneficio fiscal con la progresividad del sistema. El impacto esperado es doble: alivio para las familias que alquilan y estímulo para quienes invierten en vivienda permanente, con efectos retroactivos desde el 1° de enero de 2026.







