La Justicia Federal de Córdoba convocó a una conferencia de prensa para el martes. El trabajo lo realizó el Equipo Argentino de Antropología Forense. Entre los restos identificados están los de la hermana y el cuñado de la cantante Liliana Felipe.
Las tareas de identificación en La Perla Tareas de identificación en La Perla. (Equipo Argentino de Antropología Forense)
Un mes y medio después de la identificación de los restos de 12 personas en La Perla, La Justicia Federal de Córdoba confirmó que se han identificado los estos de otras diez personas que pasaron por el mayor centro clandestino de detención de la provincia durante la última dictadura militar.
Así lo informó el Juzgado Federal N° 3 de Córdoba, a cargo del juez Miguel Vaca Narvaja, que convocó a una conferencia de prensa para el próximo martes a las 11. Se trata de una causa iniciada en 1998 por una denuncia colectiva, en la que figura el Premio de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
En la conferencia de prensa, que se brindará junto con organismos de derechos humanos, se darán a conocer los nombres de las diez personas identificadas gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense, responsable de la identificación de las otras doce personas en marzo pasado, en colaboración con el Instituto de Medicina Forense de Córdoba.
Entre los restos identificados se hallan los del matrimonio formado por Luis Mónaco y Esther Felipe, secuestrados el 11 de enero de 1978. Así lo confirmó su hija Paula. Esther Felipe era hermana de Liliana Felipe, la cantante y pianista radicada en México.
La publicación de la hija de ambos
Ester Felipe y Luis Mónaco
Ester, naciste el 25 de marzo de 1950 en Las Varillas, provincia de Córdoba. Tus padres fueron Gregorio Felipe, verdulero, y Esther López, ama de casa y ceramista. Tuviste tres hermanos: Jorge, Oscar y Liliana.
Tu familia te recuerda como una mujer inteligente, cariñosa y feliz. Te gustaba leer, desde adolescente leíste mucho. Estudiaste italiano, leías La Divina Comedia en ese idioma. También te gustaba bailar, fuiste a clases y bailaste flamenco, jotas, pasodobles, folklore y muchos ritmos.
Amabas a los animales. Tu color favorito era el verde.
Tu familia se mudó a Villa María, donde cursaste la primaria en la Escuela Normal Víctor Mercante y el secundario en el Colegio Bernardino Rivadavia. Te gustaba mucho la fiesta estudiantil de La Farándula.
Estudiaste la carrera de Psicología en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Participaste de la organización de la Primera Bienal de Humor de Córdoba en 1972, un año después de la creación de la revista Hortensia, dirigida por Alberto Cognini.
Ya recibida, trabajaste en la Maternidad de Córdoba, en el Dispensario de Salud de Villa Nueva y en el Hospital Pasteur de Villa María, donde junto a otras colegas fundaste el área de atención psicológica en salud pública y gratuita.
Fuiste militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).
Te casaste con Luis Mónaco y tuvieron una hija, Paula, que es periodista como Luis.
Luis, naciste el 9 de septiembre de 1947 Córdoba. Tu padre se llamaba Enrique Mónaco y tu madre Beatriz Marcelina Aguirre. Tu infancia transcurrió en Saldán, en las sierras a 20 kilómetros de la capital de la provincia.
Cursaste hasta cuarto de primaria allá en la Escuela Nacional 153. Después tu familia volvió a Córdoba y estudiaste en la Córdoba English High School. Durante tu adolescencia te detectaron un tumor cerebral que te causaba fuertes dolores de cabeza pero se curó sin tratamiento.
Te recuerdan tranquilo, de pocas palabras, pero fácil de enojarse y discutidor.
Eras hincha de Belgrano.
Tuviste nueve hermanos. Estudiaste cerámica y te gustaba pintar. Una vez en Radio Nacional organizaron una exposición con cuadros tuyos, de tu papá y de tu hermano Raúl. En 1968 viajaste con tu papá por varios países de Europa y Latinoamérica. Pudiste sentir los aires del Mayo Francés y de la revuelta estudiantil en México, donde participaste del mural La Marcha de la Humanidad en la Tierra y hacia el Cosmos, de David Alfaro Siqueiros.
Trabajaste como periodista desde tus 17 años. No estudiaste la carrera, ejerciste el periodismo como oficio. Fuiste redactor, fotógrafo y camarógrafo, siempre en Radio Universidad y Canal 10, en los Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). En 1969 cubriste la revuelta popular conocida como Cordobazo. Fuiste delegado del Círculo Sindical de la Prensa de Córdoba (CISPREN) desde 1973 hasta 1975, cuando te cesaron junto a otros 34 compañeros después de una toma del canal para transmitir un comunicado.
Tu primer auto, que compraste con tus sueldos, fue un Isard 300. Color rojo.
Fuiste parte del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y militaste también en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).
Te mudaste a Villa María, donde vivía la familia de tu pareja, Ester. Allá se casaron. Luis, trabajaste en el puesto de la familia Felipe en el Mercado de Abastos y realizaste algunas colaboraciones para el diario Noticias mientras Ester ejercía como psicóloga.
Los secuestró una patota de personas armadas y vestidas de civil, la madrugada del 11 de enero de 1978 en Villa María. Luis, te llevaron del departamento que alquilaban y robaron todo cuanto pudieron ahí: auto, dinero, cuadros, objetos. Ester, te llevaron en camisón y chancletas de la casa de tus padres, a ellos los dejaron amordazados y a Paula, de 25 días, en su cuna.
Ester, tenías 27 años. Luis, tenías 30 años.
Los tuvieron cautivos en el CCDTyE #LaPerla. Pudo saberse gracias a testimonios de Ana Illiovich y Liliana Callizo.
Los genocidas responsables de su secuestro y desaparición fueron condenados el 25 de agosto de 2016 en la Megacausa «La Perla-La Ribera-D2».
La familia Felipe, tu hermano Fedor, su nieto Camilo, amigas y una familia extensa les buscó con mucho amor por décadas.
Estuvieron desaparecidos por 48 años y 3 meses. Ahora les encontramos en la Loma del Torito, juntos. Sus restos óseos, Ester y Luis, se mantuvieron juntos pese a todo. La tierra los guardó y nosotros les encontramos.
Aunque intentaron ocultarles para siempre, ningún poder desaparecedor pudo borrar el surco de sus vidas.







