La noche del viernes en el estadio Ameliano de Villeta, en Paraguay, terminó con polémica en el clásico entre Argentina y Brasil por el Sudamericano Sub 17. El seleccionado brasileño se impuso por 3 a 0 y aseguró el liderazgo del Grupo B, pero el foco pasó rápidamente del resultado a los incidentes que se desataron después del pitazo final.
El equipo dirigido por Rafael Paiva se quedó con una victoria contundente gracias al doblete de Riquelme Henrique y otro tanto de Eduardo Conceicao. Con este resultado, Brasil selló su clasificación a la fase decisiva, mientras que la Albiceleste quedó en el segundo puesto de la zona.
Sin embargo, una vez terminado el encuentro, la tensión explotó en el campo de juego. Los festejos de los futbolistas brasileños fueron interpretados como provocadores por parte del plantel argentino y eso derivó en empujones, insultos y corridas entre jugadores de ambos equipos. Integrantes de los cuerpos técnicos tuvieron que ingresar para intentar separar a los protagonistas y evitar que la situación escalara aún más.
El árbitro paraguayo David Rojas dejó constancia de lo ocurrido en su informe, por lo que ahora la CONMEBOL deberá analizar si corresponde aplicar sanciones disciplinarias. A esto se suma una denuncia aún más delicada: durante el partido, futbolistas de Brasil señalaron ante el juez supuestos gestos racistas realizados por integrantes del plantel argentino.
Las imágenes de la transmisión oficial mostraron discusiones subidas de tono y amenazas en pleno campo, en una escena que contrastó con el normal desarrollo que venía teniendo el torneo.
Desde lo deportivo, la derrota representa un golpe para el equipo de Diego Placente, que llegaba entonado tras sus victorias ante Venezuela y Perú. Aun así, Argentina se mantiene en zona de clasificación con 6 puntos, por delante de Venezuela y Bolivia, que suman 4, mientras que Perú no tiene unidades.
La última fecha será determinante. La selección argentina enfrentará a Bolivia el domingo desde las 17 horas en el estadio CARFEM de Ypané, con la obligación de ganar para sostener sus aspiraciones. En simultáneo, Brasil se medirá con Venezuela.
El torneo reparte siete cupos para el Mundial Sub 17 de Qatar 2026, por lo que la Albiceleste todavía depende de sí misma para seguir en carrera, aunque el escándalo del cierre podría traer consecuencias fuera de la cancha.







