Israel y Estados Unidos lanzaron este sábado una ofensiva militar contra Irán que profundiza la crisis en Medio Oriente y abre un escenario de fuerte tensión internacional. Según trascendió, se registraron intensas explosiones en Teherán tras ataques dirigidos a objetivos estratégicos, en lo que autoridades israelíes describieron como una operación destinada a neutralizar amenazas contra su territorio.
La respuesta iraní no tardó en llegar. La Guardia Revolucionaria confirmó el inicio de una contraofensiva mediante el lanzamiento de misiles y drones, en represalia por los bombardeos. En ese contexto, el espacio aéreo iraní fue cerrado y se reportaron restricciones en comunicaciones y accesos estratégicos dentro de la capital, donde se observaron columnas de humo tras las detonaciones.
Ante la magnitud de los hechos, el gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu declaró el “estado de emergencia especial e inmediato” en todo Israel. Las autoridades activaron sistemas de alerta y sirenas antiaéreas para advertir a la población civil frente a posibles nuevos ataques.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump confirmó la participación de fuerzas norteamericanas en la operación y aseguró que se iniciaron acciones militares en territorio iraní. El mandatario justificó la intervención al señalar preocupaciones vinculadas al programa nuclear de Teherán y a posibles amenazas contra intereses estadounidenses.
La escalada genera preocupación en la comunidad internacional, que sigue de cerca la evolución del conflicto ante el riesgo de una expansión regional de la violencia.







