El personal del Hospital Garrahan, el centro pediátrico más importante de Argentina, denunció el jueves a sus directivos y al Ministerio de Salud por adoptar medidas amedrentadoras, en el marco de una crisis institucional por los sueldos precarizados.
«Denunciamos la grave situación institucional que no solo incluye una crisis estructural por la falta de recomposición salarial, sino también acciones de violencia institucional y persecución hacia los trabajadores», reza el comunicado al que accedió la Agencia Sputnik.
La plantilla del centro pediátrico, que llevó adelante un paro de 24 horas, denunció que las autoridades de la cartera de Salud que dirige Mario Lugones y los directivos de hospital exigieron información de presentismo durante un paro, «lo cual se interpreta como una forma de amedrantamiento hacia quienes ejercen su derecho a la protesta».
Los trabajadores, que se unieron a los reclamos que iniciaron los médicos residentes para exigir un aumento en sus sueldos, también apuntaron contra las autoridades por enviar correos electrónicos con amenazas de sanciones a los médicos residentes, que cobran en la actualidad 797.061 pesos (661 dólares al cambio oficial), en el marco de un conflicto aún no resuelto.
«La circulación de comunicados oficiales no desmentidos, que podrían tener un carácter intimidatorio hacia las medidas de fuerza», refiere el comunicado que fue leído a las puertas del hospital como antesala de una movilización a la Plaza de Mayo, frente a la sede del Ejecutivo.
El Gobierno también incurrió en desdén y ninguneo en instancias formales de negociación, «lo cual expone una falta de voluntad de diálogo y resolución».
«Repudiamos la actitud de la dirección y el consejo del Hospital Garrahan que no resuelven oportunamente el conflicto y amenaza el modelo de atención del hospital», objetó el personal del centro, que realiza más de 10.000 cirugías por año y atiende al 40 por ciento de los pacientes oncológicos pediátricos del país.
Médicos, camilleros, técnicos y enfermeros marcharon desde el hospital de la emblemática Plaza de Mayo en una manifestación inspirada en los médicos residentes, que impulsaron un plan de lucha hace dos semanas pero se vieron obligados este jueves a retomar sus tareas bajo la amenaza de sanciones, que implicaban desde la pérdida de la regularidad hasta su desvinculación del hospital.
El Gobierno anunció un incremento salarial a 1,3 millones de pesos (1.078 dólares) a los médicos residentes a través de un bono extraordinario, pero no contempló subidas salariales para el 90 por ciento del personal restante del hospital, financiado por el Estado nacional en un 80 por ciento y por la ciudad de Buenos Aires en el 20 por ciento restante.
Los empleados del Garrahan se unieron el miércoles a la tradicional protesta de jubilados que se realiza cada semana frente al Congreso para reclamar una ley de financiamiento y blindaje presupuestario para el centro pediátrico, que perdió más de 200 profesionales en el último año y medio. (Sputnik)







