Argentina retrocedió este año 21 posiciones y se ubicó en el puesto 87 de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa que elabora la ONG Reporteros Sin Fronteras.
«Argentina (87º, -21 puestos)», señala el informe de la ONG dado a conocer este viernes.
La regresión de Argentina en el informe anual sobre la libertad de prensa se debe en gran parte a que el presidente, Javier Milei, recurre a la estigmatización de periodistas y al desmantelamiento de los medios de comunicación públicos, observó Reporteros Sin Fronteras, que elabora este indicador desde 2002 .
Bajo la consideración de que en las Américas la crisis económica de los medios «ahonda las fisuras democráticas», la organización recuerda que el país sudamericano perdió 47 posiciones en los últimos dos años.
Reporteros Sin Fronteras también destaca que el mandatario argentino, que asumió en diciembre de 2023, utiliza «la publicidad estatal como arma política» en un contexto de deriva autoritaria.
La situación de la libertad de prensa en el país es considerada problemática, categoría que también atañe a Brasil, Chile, Paraguay, Uruguay, Surinam y EEUU.
«El periodismo en América se enfrenta a retos estructurales y económicos persistentes: concentración de los medios de comunicación, fragilidad de los servicios públicos de información y precariedad de las condiciones laborales», puntualiza la presentación del informe.
La clasificación mundial de la libertad de prensa da cuenta de que 22 de los 28 países de la región descendieron en su indicador económico ante los cambios que se han producido en el ámbito periodístico, con una mengua de las redacciones, una menor independencia editorial y una migración de los ingresos publicitarios hacia las plataformas tecnológicas.
«La presión financiera lleva a algunos medios de comunicación a ponerse al servicio de intereses políticos o comerciales, mientras que otros, por falta de recursos, se contentan con difundir comunicados oficiales», destacó la ONG.
Para Reporteros Sin Fronteras, una de las consecuencias más graves de este entorno hostil es la autocensura, como reflejo de supervivencia, lo que hace que el periodismo pierda terreno al informar sobre temas de interés general y que avancen la propaganda y la desinformación, «poniendo en peligro la estabilidad democrática».
El indicador económico de la libertad de prensa de 2025 ha caído así a su nivel más bajo hasta alcanzar una situación crítica sin precedentes, principalmente por dos motivos, de acuerdo a la organización: las presiones económicas a los medios de comunicación y las condiciones financieras del periodismo.
«Esta coyuntura debilita aún más una economía de los medios ya de por sí maltrecha por el dominio de los llamados «GAFAM» (Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft) en la distribución de la información», recuerda en el apartado acerca de las plataformas digitales, esas compañías gigantes en su mayoría sin regulación alguna.
En uno de sus habituales ataques a la prensa, el presidente argentino afirmó esta semana que «la gente no odia suficiente a los periodistas».
Hace unos días, un reconocido periodista del país, Roberto Navarro, fue golpeado en la cabeza por un hombre al entrar en un hotel y tuvo que ser internado durante 48 horas.
Entre tanto, un fotógrafo llamado Pablo Grillo permanece en terapia intensiva desde el 12 de marzo, cuando recibió el impacto de un cartucho de gas lacrimógeno en la cabeza que tiró un gendarme durante la represión de una protesta de jubilados frente al Congreso. (Sputnik)






