En el Barrio Abel Amaya, un grupo de vecinos ha iniciado una protesta notable con quema de cubiertas para llamar la atención sobre sus urgentes necesidades: la falta de conexión a la red de gas y el deterioro severo de las calles. Según testimonios de los vecinos, la situación ha alcanzado un punto crítico, afectando profundamente la calidad de vida de la comunidad.
«El Municipio debería ponerse una mano en el corazón y pensar en estas cosas. Que vengan los funcionarios a pasar una noche a nuestras casas sin gas, te acuestas y te levantas con frío», expresó una de las vecinas afectadas, reflejando la frustración generalizada ante la falta de respuesta oficial.
Marcos, otro residente del barrio, denunció la falta de atención municipal: «Estamos reclamando por el tema del gas y el mantenimiento de las calles. Nadie nos da bola. Parece que para la Municipalidad nosotros no somos importantes».
La falta de gas ha obligado a muchas familias a recurrir a garrafas para calefaccionarse, una solución costosa y temporal. «En invierno una garrafa te dura un mes, y encima aumentó, se fue a 13.000 pesos», lamentó Marcos, destacando el impacto económico significativo para los residentes.
Además, la situación se agrava con las malas condiciones de las calles, especialmente tras la reciente nevada que dejó sectores intransitables. «Con la nevada de la semana pasada, mucha gente se cayó por las malas condiciones de las calles», comentó Marcos, subrayando la necesidad urgente de mantenimiento vial.
Lucía, otra vecina, hizo hincapié en la precaria situación de los niños y personas mayores: «No podemos pasar otro invierno así. Hay niños enfermos y gente grande que no puede ser asistida debido al estado de las calles».
Los vecinos han realizado múltiples reclamos al Municipio, incluyendo una sentada y protestas públicas, pero hasta el momento las respuestas han sido insuficientes. «El Municipio siempre espera que pase una desgracia para hacer algo», criticó Marcos, enfatizando la falta de acción preventiva por parte de las autoridades locales.
Fuente: Ecomodorense







