La sífilis, una de las infecciones de transmisión sexual más antiguas y conocidas, volvió a crecer en Argentina y preocupa a los especialistas por su rápida expansión y la falta de diagnóstico oportuno.
Causada por la bacteria Treponema pallidum, puede permanecer sin síntomas durante meses o años, lo que le valió el nombre de “la gran simuladora”. Según datos médicos recientes, los casos aumentaron cerca de un 70% entre 2020 y 2025, aunque se estima que el número real podría ser mayor debido a subregistros.
Entre las causas del incremento se destacan la disminución del uso del preservativo, especialmente en relaciones ocasionales, y una menor percepción del riesgo asociada al avance de tratamientos contra el VIH.
Los especialistas advierten que la sífilis puede pasar inadvertida: su primera manifestación, el chancro sifilítico, suele ser indolora y desaparecer sin tratamiento, lo que genera una falsa sensación de curación. Sin atención médica, la infección puede afectar el sistema nervioso, el corazón y otros órganos, provocando secuelas irreversibles.
La buena noticia es que la enfermedad tiene cura con antibióticos, generalmente penicilina, y el tratamiento es efectivo si se detecta a tiempo. Sin embargo, haberla padecido no genera inmunidad: una persona puede reinfectarse si mantiene relaciones sin protección.
Uno de los puntos más críticos es el aumento de la sífilis congénita, transmitida de madre a hijo durante el embarazo o el parto. En el país, la tasa pasó de 1,6 a 2,2 casos cada mil nacidos vivos, lo que se vincula con la falta de diagnóstico prenatal.
Los expertos recomiendan realizar testeos regulares, usar preservativo en todas las relaciones sexuales y cumplir con los controles médicos durante el embarazo para prevenir contagios y complicaciones.







