Celeste González Guerrero, la propietaria de la vivienda donde fueron hallados los cuerpos de Brenda Del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Gutiérrez (15), rompió su silencio ante el fiscal Adrián Arribas con una declaración que complica a los demás acusados.
En su relato, González Guerrero identificó al presunto cerebro del triple crimen: «Pequeño J» (Julio), quien habría ordenado el ataque porque las víctimas le habrían robado 30 kilos de cocaína a otro narco conocido como «El Duro».
Los puntos clave de su declaración:
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La trampa: «Pequeño J» pidió usar la casa para «una fiesta con amigas». Las tres jóvenes llegaron en una Chevrolet Tracker con tres hombres.
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Los participantes: Identificó a Matías Ozorio, «Paco», «Nero», «El Loco David» y a «El Duro» (Víctor Sotacuro), quien le entregó 1.000 dólares para usar la vivienda.
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La preparación: Días antes, hombres cavaron un pozo en el patio escuchando música a todo volumen, que apagaron al llegar las víctimas.
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El crimen: Al regresar a la casa, encontró a su pareja, Miguel Villanueva, con una mano ensangrentada. Él mismo le confesó haber matado a una de las chicas que intentó escapar, usando primero un destornillador y luego un hierro.
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Conexión narco: Admitió que en la casa se vendía cocaína y que «Pequeño J» sería el principal beneficiario del millonario botín del crimen.

La fiscalía ahora debe contrastar esta versión con las pruebas periciales. La declaración de la dueña de «la casa del horror» podría redefinir completamente el mapa de responsabilidades en este caso que conmociona al país.







