Un hombre de 35 años permanece detenido en Bahía Blanca, acusado de haberle ocultado a su pareja que tenía VIH y de haberle transmitido el virus mientras ambos buscaban formar una familia.
La mujer descubrió que tenía VIH durante los controles de un embarazo de mellizos, después de que un estudio de rutina diera positivo. La denuncia dio lugar a una investigación judicial que terminó con el dictado de la prisión preventiva.
En su declaración, la mujer reconstruyó el momento en que recibió el diagnóstico. Contó que su ginecólogo la llamó para pedirle que regresara al consultorio y allí le informó que “el análisis de VIH era positivo”. También le consiguió un turno con una infectóloga para ese mismo día.
Según relató, después de contarle a su madre, habló con su pareja. Él le respondió que también se haría los estudios y luego regresó al domicilio que compartían.
La situación cambió cuando el hombre volvió con una carpeta y le hizo una confesión: “Nunca pensé que iba a llegar este momento, pero tengo que decirte que el portador de VIH soy yo”.
La mujer explicó que quedó en estado de shock y le preguntó por qué nunca se lo había contado. Según su relato, él le respondió que había tenido miedo de que ella no quisiera continuar la relación.
“Él nunca me dejó elegir lo que yo quería, que evidentemente siempre pensó en él”, declaró la denunciante.
La mujer contó que ambos concurrieron a una infectóloga después de conocer los diagnósticos y que allí supo que su pareja tampoco estaba tomando la medicación.
Más adelante, según declaró, observó interrupciones en el tratamiento antirretroviral: “La tomaba, la dejaba, la tomaba, la dejaba…”.
Una médica que intervino durante el embarazo señaló, además, que la mujer tenía una carga viral indetectable o muy baja incluso antes de comenzar el tratamiento.
Los mellizos no contrajeron el virus
Durante el embarazo, la mujer recibió medicación y los mellizos tuvieron seguimiento médico después de nacer.
Según consta en la causa, los controles realizados posteriormente dieron resultado no reactivo, por lo que los niños no adquirieron el VIH. La madre, en cambio, continúa con tratamiento. “Tengo que tomar unas pastillas todas las noches”, declaró, y afirmó que deberá hacerlo de por vida.
La causa también investiga otro episodio
La investigación incorporó el testimonio de otra mujer que mantuvo una relación con el acusado entre junio de 2023 y febrero de 2024. Ella sostuvo que tampoco había sido informada sobre el diagnóstico y que no utilizaban preservativo.
En ese caso, sin embargo, la jueza consideró que no existían elementos suficientes para acreditar que el acusado hubiera interrumpido el tratamiento durante esa relación, por lo que rechazó la prisión preventiva por ese episodio.
La defensa cuestionó la acusación
La defensa planteó que no existe una prueba científica que permita establecer de manera concluyente que el acusado transmitió el VIH a la primera denunciante y cuestionó la falta de un análisis filogenético.
La jueza sostuvo que, para esta etapa del proceso, existen indicios suficientes sobre la probable participación del acusado, aunque aclaró que la prisión preventiva no implica una condena.
La magistrada también consideró que existía riesgo de fuga y mantuvo la detención. La resolución contempla una escala penal de entre 3 y 15 años de prisión.
El acusado, por su parte, rechazó las imputaciones en una carta difundida por un medio local y sostuvo que actualmente es “indetectable e intransmisible”. La resolución judicial diferenció esa situación médica posterior de la correspondiente al período que se investiga.







