El Mundial 2026 introdujo una de las innovaciones más destacadas en el arbitraje: la pelota oficial Trionda, equipada con un chip de última generación. Este sensor registra cada contacto con el balón y envía información instantánea al sistema VAR, permitiendo identificar con exactitud jugadas de fuera de juego, manos o desvíos difíciles de detectar a simple vista.
El dispositivo está alojado en uno de los cuatro paneles del balón y recopila datos que se procesan junto con herramientas de inteligencia artificial, reduciendo los tiempos de revisión y aportando evidencia objetiva en situaciones polémicas. La FIFA sostiene que esta tecnología disminuye el margen de error humano y aumenta la transparencia en las decisiones.
Además del chip, la Trionda presenta un diseño innovador: es el primer balón de un Mundial masculino construido con solo cuatro paneles, unidos por costuras profundas que generan una superficie más rugosa. Este aspecto optimiza la aerodinámica y favorece trayectorias más predecibles, según estudios realizados en túneles de viento.
Con estas características, la pelota se convirtió en una pieza central del ecosistema arbitral moderno y en uno de los símbolos tecnológicos más visibles del torneo







