Un equipo de especialistas del CENPAT-CONICET realizó el primer estudio integral sobre la presencia de partículas antropogénicas y microplásticos en el agua y los sedimentos intermareales de toda la costa del Golfo Nuevo, con el objetivo de conocer su abundancia, características, origen y dinámica en el ecosistema marino.
El trabajo fue liderado por Ayelén Costa, becaria del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (CESIMAR-CONICET), junto a investigadores del mismo instituto y del Instituto de Investigaciones en Ciencia y Tecnología de Materiales (INTEMA-CONICET). Durante tres campañas terrestres, el equipo tomó muestras en 12 estaciones distribuidas en distintos puntos del golfo, analizando tanto el agua como los sedimentos.
Según explicaron los investigadores, hasta el 95% de los objetos hallados en costas, superficie oceánica y fondos marinos pueden estar compuestos por plástico. Debido a su baja densidad, estos materiales pueden recorrer largas distancias y llegar incluso a zonas remotas. Además, se estima que cerca del 80% de los desechos plásticos proviene de actividades humanas desarrolladas en tierra.
Entre los polímeros más encontrados se identificaron tereftalato de polietileno (PET), celulosa antropogénica y otros materiales asociados principalmente a productos textiles. También se detectaron partículas vinculadas a fuentes marítimas, como redes de pesca y cuerdas.
“Nos preguntábamos qué estaba ocurriendo con estos contaminantes dentro del Golfo Nuevo, ya que se trata de un sistema semi-cerrado con intercambio limitado con el mar abierto. Hasta ahora solo existía un trabajo previo y restringido a una zona particular”, explicó Costa.
El estudio reveló diferencias espaciales en la contaminación. Las mayores concentraciones en el agua costera se registraron en zonas cercanas a Puerto Madryn, lo que sugiere una relación directa con la actividad humana, las descargas urbanas, el escurrimiento de agua de lluvia, las actividades marítimas y las corrientes predominantes.
En contraste, los sedimentos intermareales mostraron concentraciones más homogéneas entre las distintas playas, lo que indicaría que las partículas se redistribuyen con el tiempo a lo largo del golfo por acción de factores ambientales como los vientos, las corrientes superficiales y las características geomorfológicas de las costas.
Los resultados también señalaron que los niveles de partículas antropogénicas y microplásticos en el Golfo Nuevo se consideran bajos a moderados en comparación con otras regiones del mundo, como playas del Mediterráneo, el mar Báltico, el Golfo de Suez o el Golfo de California, e incluso frente a algunas playas argentinas.
Finalmente, la investigadora destacó la importancia de este tipo de estudios para generar una línea de base que permita monitorear la evolución del problema a lo largo del tiempo y avanzar en acciones de concientización y mitigación.







