“Tengo 86 años y voy a seguir votando hasta que me muera”, aseguró.
Lucía, una histórica militante peronista, fue a votar con su carnet de afiliada de los años 50 y emocionó con su testimonio lleno de convicciones.
En una jornada electoral, Lucía, una vecina de 86 años que vive en el barrio Quirno Costa, se convirtió en protagonista de una escena que conmovió a todos. Con su viejo carnet de afiliada al Partido Justicialista en mano —emitido cuando apenas tenía veinte años—, llegó a su lugar de votación con paso firme y corazón peronista.
“Soy muy peronista, de la vieja, y lo llevo en el corazón desde mi entraña”, dijo con orgullo. A pesar de los años, Lucía jamás se ausentó de una elección y afirma que seguirá votando “hasta que me muera”.
Contó que tiene diez hijos, aunque reconoce con humor que no todos heredaron su pasión por el movimiento: “Cuando crecieron un poquito se me dieron vuelta. Pero yo les digo: tienen que luchar por el peronismo, porque eso es lo que vale. Las ideas no se pierden”.
Lucía no solo conserva su carnet con el escudo justicialista —“me da vergüenza mostrarlo, pero vale mucho”, dice— sino también una historia que la vincula simbólicamente con el General Juan Domingo Perón: su hija fue bautizada con él como padrino. “No me dieron nada, pero yo no soy interesada. El padrino es peronista, como yo. A la par de él”, afirma.
Frente al descreimiento de algunos sectores de la juventud, Lucía tiene un mensaje claro: “Hay mucha gente desamortizada, porque no le tienen fe a los políticos. Pero yo le tengo fe a mis compañeros. Lo demás no me interesa”.






