El presidente saliente de Argentina, Alberto Fernández, realizó el viernes un discurso de balance de su gestión de Gobierno, que culmina este domingo cuando entregue la jefatura de Estado a su sucesor, el ultraderechista Javier Milei.
«No puedo negar que tengo sensaciones encontradas. Satisfacción con lo hecho y construido, con crecimiento que se verifica en los ámbitos social y económico, pero también pesar por no poder concretar todo lo que pudimos haber hecho. Sé que en todo tengo responsabilidad», dijo Fernández durante su discurso, transmitido por las redes sociales de la Presidencia.
«Sabemos que no hemos alcanzado los objetivos en fortalecimiento de ingreso y la lucha contra la inflación y la pobreza, porque el contexto no acompañó y porque deberíamos haberlo hecho mejor o diferente o porque no encontramos las herramientas adecuadas», añadió el mandatario.
Fernández destacó los 40 años de democracia continuada, que se conmemoran este domingo, y afirmó que Argentina «es un país mucho mejor que hace cuatro décadas», con «más trabajo, más industria, más viviendas, más universidades, más derechos para las mujeres; somos un país inserto en el mundo, con autonomía, que rechaza fundamentalismos».
El presidente dijo llevar consigo «el dolor profundo» de no haber logrado «mejorar la vida de quienes aún están en la pobreza» y se lamentó de «no haber sido capaz de terminar con la grieta» que «separa» y «enfrenta» a los argentinos.
«Me hago cargo del juicio de mis compatriotas, sus entusiasmos, enojos y críticas», añadió.
Fernández calificó de «singular» el momento en el que le tocó gobernar y recordó la pandemia del covid-19, la operación militar de Rusia en Ucrania y la sequía que afectó al país.
«Una pandemia, una guerra que distorsionó precios de energía y alimentos y una sequía que terminó con el 23 por ciento de nuestras exportaciones. A todo le hicimos frente. No pretendo que sirvan de excusa», dijo.
Se refirió también a «los efectos negativos» de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) contraída «irresponsablemente» por su antecesor, Mauricio Macri (2015-2019), en el año 2018.
«Esa es la principal causa de nuestra crisis social y económica», afirmó Fernández.
Asimismo, criticó que de la deuda con el FMI, el préstamo más grande concedido por el organismo en su historia, por un total de 44.000 millones de dólares, «no ha quedado un solo dólar».
«Esos dólares no sirvieron para construir escuelas, hospitales ni rutas. Todo se ha fugado», afirmó.
Entre varios logros de su gestión destacó los «37 meses ininterrumpidos» de crecimiento del empleo, el máximo histórico desde el regreso a la democracia, en 1983, y «30 meses consecutivos de crecimiento» de la economía.
Asimismo, aseguró que su Gobierno fue «el que más obra pública construyó» desde el regreso a la democracia.
El mandatario dijo que entrega el Gobierno «en paz».
«Hemos custodiado las instituciones de la democracia con convicción y compromiso», afirmó.
Cerrando su discurso, Fernández dijo haber «dejado todo» de sí durante los cuatro años de Gobierno y a días de cumplirse cuatro décadas del regreso de la democracia, llamó a los ciudadanos a protegerla.
«A 40 años de la democracia, defendámosla cada día, como nos enseñaron las abuelas y las madres de Plaza de mayo», expresó.
Este domingo, Javier Milei asumirá como nuevo presidente de Argentina, el mismo día en el que Argentina cumple 40 años de democracia ininterrumpida luego de la última dictadura cívico militar que gobernó el país desde el 24 de marzo de 1976 hasta el de diciembre de 1983. (Sputnik)






