La manicura semipermanente y en gel se convirtió en una de las tendencias de belleza más populares en los últimos años. Su durabilidad, variedad de diseños y formas aportan elegancia y protagonismo a las manos. Sin embargo, detrás de las uñas impecables podría esconderse un riesgo poco conocido: los dispositivos que se utilizan para secar el esmalte.
Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y del CONICET difundió un estudio que pone bajo la lupa a los aparatos que emplean radiación UVA y luz visible. Los resultados encendieron las alarmas: las dosis emitidas durante una sesión típica de manicura son capaces de degradar compuestos presentes en la piel y desencadenar procesos que favorecen el envejecimiento cutáneo y otros daños biológicos.
La investigación, realizada por el Grupo de Investigación en Fotosensibilización y Fotobiología Molecular del INIFTA, explicó que la luz emitida puede provocar reacciones químicas que alteran biomoléculas esenciales como el ADN, las proteínas y los lípidos. Estas modificaciones pueden generar desde alteraciones en el metabolismo celular hasta la muerte de células.
Los especialistas advirtieron que la exposición prolongada a este tipo de radiación también se relaciona con patologías graves como cáncer de piel y lesiones oculares (cataratas y retinopatías). “Sería mejor minimizar la exposición y evitar el uso repetitivo”, señaló la investigadora Mariana Serrano.
Para reducir los riesgos, recomendaron medidas similares a las de la protección solar: minimizar la frecuencia de uso, aplicar bloqueadores solares y utilizar guantes adecuados que cubran las zonas de la mano innecesariamente expuestas. “El uso de bloqueadores solares y/o guantes contribuiría a disminuir la exposición de dedos y manos”, concluyeron los especialistas.







