La expresidenta Cristina Fernández de Kircher (2007-2015) consideró que el mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, tuvo un gesto solidario con ella al visitarla en el domicilio donde cumple prisión domiciliaria, después de haber participado en la cumbre de jefes de Estado del Mercado Común del Sur (Mercosur).
«Su visita fue mucho más que un gesto personal: fue un acto político de solidaridad», sostuvo la exmandataria en las redes sociales en un mensaje que acompañó con dos imágenes con el mandatario brasileño.
El encuentro de Lula con la expresidenta, que se extendió durante casi una hora, tuvo un «gran significado» también por el hecho de que el mandatario brasileño fue también «perseguido» y le hicieron «lawfare hasta meterlo preso», en su intento de «callarlo», señaló la también ex vicepresidenta (2019-2023).
«No pudieron. Volvió con el voto del pueblo brasileño y la frente en alto», valoró desde su vivienda en el barrio de Constitución de la capital argentina, donde permanece en prisión domiciliaria desde el 17 de junio en cumplimiento de una condena a seis años de prisión que además la inhabilita de por vida a ejercer cargos públicos.
En su mensaje, Fernández afirmó que el país vive «una auténtica deriva autoritaria» con el Gobierno del presidente Javier Milei, que definió como «terrorismo de Estado de baja intensidad».
La exmandataria recordó el retroceso de Argentina en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa elaborada por la ONG Reporteros Sin Fronteras y advirtió que el país forma parte de un «experimento continental», al que definió como «un banco de pruebas» similar al que representaron los «Chicago Boys» durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) en Chile.
«Tenemos algo que ellos jamás van a tener: un nosotros. Y un nosotros del tamaño y la historia del pueblo argentino… ni se calla ni se detiene. Este nosotros siempre vuelve. Lula lo demostró en Brasil y nosotros también lo haremos», concluyó al final de su mensaje, cuyas imágenes la mostraron en un abrazo y con las manos entralazadas con el presidente brasileño.
La expresidenta cumple prisión domiciliaria desde el 17 de junio a raíz de una sentencia que la condenó por el delito de administración fraudulenta agravada y por corrupción en obra pública, que fue ratificada en junio por la Corte Suprema. (Sputnik)






