En una audiencia preliminar de control de acusación, la fiscal María Bottini y la procuradora Cecilia Bagnato lograron que la causa contra un hombre acusado de violencia de género sea elevada a juicio oral y público.
Al imputado se le atribuyen los delitos de crueldad animal en concurso real con amenazas simples y lesiones leves agravadas por el vínculo, cometidos en enero de 2026 en la vivienda que compartía con su pareja en Esquel.
Según la investigación, el acusado utilizó la tortura y posterior muerte de una perra galga llamada “Puchi” para amedrentar a la mujer y a sus tres hijos menores, configurando un episodio de violencia vicaria. Además, se constató que al día siguiente cortó la luz de la casa y agredió físicamente a la víctima, provocándole lesiones que demandaron entre 15 y 30 días de recuperación.
La Fiscalía respaldó su acusación con el relato de la víctima, informes médicos forenses, peritajes del Servicio de Asistencia a la Víctima (SAV) y datos extraídos del teléfono del acusado. La defensa, en cambio, sostuvo una hipótesis accidental y negó las agresiones.
La jueza resolvió que el caso pase a juicio oral, sobreseyó al imputado respecto a la delgadez de otro animal por falta de pruebas, rechazó planteos de nulidad y admitió la mayoría de las pruebas ofrecidas, incluida la declaración de la médica veterinaria que intervino tras el hallazgo del cuerpo de la perra.
El proceso continuará en un tribunal unipersonal, donde se definirá la responsabilidad penal del acusado.







