El 21 de agosto de 1946, el Senado de la Nación aprobó el proyecto de ley sobre Derechos Políticos de la Mujer, poniendo fin a una lucha que se remontaba a fines del siglo XIX y que había tenido múltiples intentos frustrados. Entre ellos, el del radical Rogelio Araya en 1919, y la Constitución provincial de San Juan de 1927, que ya reconocía el voto femenino en esa provincia.
La ley fue promulgada el 23 de septiembre de 1947, durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón, dando origen a la Ley 13.010, inspirada en proyectos socialistas impulsados por Alicia Moreau de Justo y la consigna original de Mario Bravo en 1932.
El voto femenino se puso en práctica por primera vez el 11 de noviembre de 1951, en las elecciones presidenciales, con un padrón de más de 3,8 millones de mujeres. La jornada estuvo marcada por la figura de Eva Perón, quien proclamó:
“Mujeres de mi Patria, recibo en este instante, de manos del Gobierno de la Nación, la ley que consagra nuestros derechos cívicos. Y la recibo ante nosotras, con la certeza de que lo hago en nombre y representación de todas las mujeres argentinas.”
Hoy, el voto femenino está consolidado en casi todo el mundo, salvo excepciones históricas como Arabia Saudita, donde las mujeres recién pudieron votar en 2015.







