El reinicio del ciclo escolar en Argentina, tras dos semanas de vacaciones por el invierno austral, se vio alterado este lunes por un paro docente de 24 horas que se desarrolla en varias jurisdicciones del país en rechazo al ajuste del Gobierno en el área educativa.
Las clases fueron suspendidas a instancias de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (Ctera), medida apoyada por sindicatos adscritos a la principal central obrera del país, la Confederación General del Trabajo (CGT).
La huelga nacional, que afecta el funcionamiento de las escuelas públicas del país, es también respaldada por docentes universitarios afiliados a la Federación Nacional de Docentes Universitarios (Conadu) y por los trabajadores de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) que acompañan la medida de fuerza en áreas administrativas y escolares.
Los gremios cuestionan los recortes del Gobierno que abocan a sus trabajadores a «una grave situación», de acuerdo a Ctera.
El sindicato criticó al Gobierno de Javier Milei por no haber convocado todavía las denominadas «paritarias», como se conoce las reuniones que fijan las actualizaciones salariales para contrarrestar la inflación.
Junto con la pérdida del poder adquisitivo de los salarios docentes, la huelga nacional también pretende visibilizar el desfinanciamiento del sistema educativo.
Los gremios también reclaman el pago del Fondo Nacional de Incentivo Docente, un aporte económico que el Gobierno transfería a las provincias para completar el pago de salarios a maestros y profesores y que suponía alrededor del 10 por ciento de su sueldo.
Por su parte, el Gobierno advirtió a Ctera que debe garantizarse el 75 por ciento del funcionamiento de los servicios, por ser la educación un servicio esencial, de acuerdo a la reforma laboral promulgada en marzo, y amenazó con retirarle al gremio la personería gremial. (Sputnik)
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