Las lámparas de sal se convirtieron en un elemento popular en hogares y espacios de trabajo por sus propiedades decorativas y energéticas. De acuerdo con el Feng Shui, su función principal es absorber la humedad del ambiente y armonizar la energía del lugar.
Con el paso del tiempo, pueden acumular humedad y volverse pegajosas al tacto, por lo que se recomienda exponerlas al sol entre 30 minutos y una hora para eliminar el exceso de agua y recuperar su estado natural. Este proceso debe realizarse solo cuando la lámpara haya estado apagada por mucho tiempo o presente signos visibles de humedad.
Los especialistas aconsejan ubicarlas en balcones, terrazas o cerca de ventanas con buena ventilación y luz solar directa, evitando la exposición prolongada a temperaturas extremas. Tras el secado, se recomienda pasar un paño seco para retirar los restos de humedad antes de volver a usarla en interiores.
En cuanto a su ubicación dentro del hogar, el Feng Shui sugiere colocarlas en el living, dormitorio, escritorio o entrada principal, donde pueden favorecer la circulación de energías positivas y generar una sensación de bienestar.
Mantener la lámpara seca no solo preserva su aspecto, sino que también evita que la humedad dañe la base o los muebles sobre los que se apoya.







