Cada invierno, las intoxicaciones por monóxido de carbono vuelven a convertirse en una de las principales preocupaciones sanitarias del país. De acuerdo con datos del Ministerio de Salud de la Nación, alrededor de 200 personas mueren cada año por la inhalación de este gas y unas 40.000 resultan afectadas por distintos grados de intoxicación.
El monóxido de carbono es conocido como el «asesino silencioso» porque no tiene olor, color ni sabor. Tampoco provoca irritación, por lo que puede acumularse en los ambientes sin que las personas adviertan su presencia.
Este gas se produce cuando un artefacto que funciona con gas, leña, carbón, kerosene u otro combustible que contiene carbono realiza una combustión incompleta. Por ese motivo, el riesgo no se limita a las viviendas con gas natural, sino que puede presentarse en cualquier hogar donde existan calefactores, estufas o equipos con deficiente mantenimiento.
Las bajas temperaturas incrementan el peligro. Durante los meses más fríos, las viviendas suelen permanecer cerradas para conservar el calor y la ventilación disminuye considerablemente. A esto se suma que muchos artefactos de calefacción vuelven a utilizarse después de varios meses sin funcionamiento, muchas veces sin haber recibido una revisión técnica previa.
Los especialistas recomiendan realizar el mantenimiento anual de los artefactos por personal matriculado, mantener siempre una ventilación adecuada en los ambientes, no obstruir las rejillas de ventilación y evitar el uso de hornallas o el horno para calefaccionar la vivienda.
También recuerdan que algunos de los síntomas más frecuentes de intoxicación por monóxido de carbono son dolor de cabeza, mareos, náuseas, vómitos, debilidad, somnolencia y confusión. En los casos más graves puede provocar pérdida del conocimiento e incluso la muerte.
Ante la sospecha de una intoxicación, se debe abrir puertas y ventanas de inmediato, salir al aire libre y acudir al centro de salud más cercano o comunicarse con los servicios de emergencia. La prevención y el mantenimiento de los sistemas de calefacción siguen siendo las herramientas más eficaces para evitar accidentes que, en la mayoría de los casos, son completamente prevenibles.







