La Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI) acusó a Estados Unidos de haber lanzado un ataque al sitio de construcción de una planta de energía nuclear en Darkhovin, en la provincia de Juzestán (suroeste).
«El régimen terrorista y criminal de Estados Unidos […] atacó con múltiples proyectiles hacia las 3:39 hora local [GMT+3:30] del domingo 19 de julio de 2026, en un acto agresivo y salvaje contrario al derecho internacional, el sitio de construcción de la central nuclear de Darkhovin, uno de los símbolos del orgullo y la autosuficiencia científica de la nación iraní», denunció la OEAI en la red social Telegram.
Con anterioridad, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) dio por completada en la noche del sábado al domingo su octava oleada consecutiva de ataques contra instalaciones y efectivos militares en Irán, sin mencionar este sitio nuclear entre los objetivos golpeados.
Irán y EEUU reanudaron el intercambio de ataques en la noche del 7 al 8 de julio, menos de tres semanas después de que los presidentes de ambos países firmaran un memorando de entendimiento para poner fin a los combates y abrir el camino a las negociaciones de un acuerdo final.
El documento establecía el cese inmediato de las acciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano, y comprometía a Washington y Teherán a no iniciar guerras en el futuro ni recurrir a las amenazas del uso de la fuerza.
La central nuclear de Darkhovin (también conocida como Karun o Esteghlal) es un proyecto en construcción situado a unos 70 kilómetros al sur de Ahvaz, a orillas del río Karun, en la provincia de Juzestán (suroeste).
Previamente a la Revolución Islámica de 1979, Irán firmó un contrato de 2.000 millones de dólares con la empresa francesa Framatome para construir dos reactores de agua a presión de 910 MW. Sin embargo, Francia se retiró del proyecto tras el cambio de gobierno en Teherán.
En 1992, Irán llegó a un acuerdo con China para construir dos reactores de 300 MW en el mismo sitio, pero la nación asiática también desistió bajo la presión de EEUU. La empresa suiza ABB, a la que Irán había contratado como consultora, hizo otro tanto en 2018, para no exponerse a las sanciones estadounidenses.
En ausencia de socios internacionales, Irán decidió retomar el proyecto por sus propios medios. A pesar de varios anuncios oficiales sobre el avance de los trabajos a lo largo de la década de 2000 y a principios de 2010, la construcción física del sitio se retrasó hasta diciembre de 2022, cuando la agencia nuclear iraní acometió oficialmente las obras, con un plazo estimado de ocho años y un coste aproximado de 2.000 millones de dólares. (Sputnik)







