Emylee Thai, propietaria de un laboratorio en Texas, se convirtió en una de las dos nuevas incorporaciones a la lista de fugitivos más buscados del FBI. La mujer enfrenta cargos por haber facturado a Medicare aproximadamente USD 142 millones en pruebas genéticas innecesarias entre 2019 y 2022, de los cuales el programa federal pagó cerca de USD 95 millones.
Tras ser arrestada y liberada bajo fianza, Thai cortó su monitor de tobillo y huyó del país en un avión privado con una identidad falsa. Las autoridades la ubican actualmente en Vietnam y ofrecen una recompensa de hasta USD 150.000 por información que conduzca a su captura.
El esquema de fraude funcionaba mediante sobornos: Thai contrataba mercadólogos que le enviaban órdenes médicas firmadas y muestras de ADN de beneficiarios de Medicare, a cambio de un porcentaje de los reembolsos. Las pruebas realizadas no eran necesarias y en la mayoría de los casos no se usaban en tratamientos.
El caso se enmarca en el National Health Care Fraud Takedown 2026, la mayor operación de su tipo en Estados Unidos, que dejó 455 acusados en 56 distritos federales, con cooperación internacional de Estonia, Filipinas y Turquía. La investigación expuso esquemas por miles de millones de dólares y confiscó bienes de lujo, desde cuentas millonarias hasta autos deportivos y joyas exclusivas.
Thai, también conocida por los alias Kelsey Tan, Thu Anh Thai y Kimberly Le-Thai, enfrenta cargos por conspiración para cometer fraude al sistema de salud, defraudar al gobierno federal y pagar sobornos vinculados a programas públicos. Su última ubicación confirmada fue el Aeropuerto Internacional Harry Reid, en Las Vegas, antes de desaparecer rumbo a Asia.







