El anuncio de Mark Zuckerberg en el evento Meta Connect 2025 sobre el “fin de los celulares” generó impacto global. Sin embargo, más allá del entusiasmo por las gafas inteligentes con realidad aumentada, el debate se centra en los desafíos que enfrenta esta tecnología para convertirse en un estándar.
Las Meta Ray-Ban Display, con pantalla monocular, control por voz y accesorios neurales, prometen revolucionar la comunicación y el entretenimiento. Pero todavía requieren conectividad a un dispositivo base, no son completamente autónomas y su precio inicial de 799 dólares limita el acceso masivo.
Además, surgen interrogantes sobre la privacidad y la interacción social: ¿cómo afectará el uso constante de gafas con cámara y micrófono a la vida pública? ¿Qué riesgos implica depender de un dispositivo que registra y procesa información en tiempo real?
Analistas señalan que, más que un reemplazo inmediato de los smartphones, las gafas representan un paso experimental dentro de un ecosistema tecnológico en construcción. La transición dependerá de la aceptación social, la evolución de la infraestructura digital y la capacidad de Meta para resolver las limitaciones actuales.







