(Por ALMA Plus Online) Una nueva ola de protestas contra Donald Trump recorre Estados Unidos y ya traspasa fronteras. Este 28 de marzo, más de 9 millones de personas se manifestaron masivamente contra el presidente de Estados Unidos bajo el movimiento “No Kings”.
Se registraron más de 3.000 manifestaciones consolidado como la principal expresión de rechazo al actual gobierno.
Las movilizaciones, que se replican en los 50 estados, también se extendieron a ciudades europeas como Ámsterdam, Madrid y Roma, evidenciando un rechazo internacional creciente en medio de la acción bélica contra Irán que suma un mes y sigue generando tensión global.
Un movimiento que escala dentro de Estados Unidos
Las protestas se desarrollaron en grandes ciudades como Nueva York, Los Ángeles y Washington D.C., pero también en zonas suburbanas y rurales, un dato clave para entender su alcance.
En Atlanta, miles de personas se concentraron en parques con consignas como “Estamos perdiendo nuestra democracia”. En Michigan, manifestantes protestaron incluso bajo temperaturas extremas.
En Washington, columnas de manifestantes cruzaron hacia el Monumento a Lincoln, un espacio simbólico en la historia de las luchas por derechos civiles.
Las razones detrás de la protesta
El movimiento “No Kings” articula múltiples reclamos contra las políticas del gobierno. Entre los principales puntos señalados por los manifestantes destacan:
Políticas migratorias y operativos de deportación
Ofensiva militar vinculada a Irán
Restricciones a derechos civiles y electorales
Aumento del costo de vida
También se repite una consigna transversal: la denuncia de una deriva autoritaria en el ejercicio del poder.
“Desde la última vez que marchamos, esta administración nos ha arrastrado aún más profundamente hacia la guerra”, afirmó Naveed Shah, miembro de la organización de veteranos Common Defense.
“Hemos visto familias destrozadas y comunidades de inmigrantes convertidas en blanco de ataques”, agregó.
“No Kings”: un movimiento en expansión
No es la primera vez que este movimiento toma las calles. En junio pasado, millones de personas participaron en la primera gran movilización. En octubre, la cifra alcanzó los siete millones, según los organizadores.
La jornada actual podría superar esos números, en un contexto marcado por un índice de aprobación presidencial cercano al 40% y la cercanía de las elecciones de medio mandato.
La protesta cruza el Atlántico
El rechazo a las políticas de Trump no se limita a Estados Unidos. En Roma, decenas de miles de personas participaron en la marcha “No Kings”, con estimaciones de hasta 300.000 asistentes según organizadores.
La movilización incluyó consignas contra la guerra y críticas tanto a Trump como a otros líderes internacionales.
“Por un mundo libre de guerras”, fue el lema central de la jornada.
El diputado Angelo Bonelli afirmó durante la marcha: “Es una manifestación que dice no a la guerra y a quienes están transformando el mundo en una economía de guerra”.
Por su parte, el líder sindical Maurizio Landini señaló: “Esta es una plaza ante todo contra la guerra, contra su lógica y su cultura”.
Minnesota, símbolo de la tensión interna
El estado de Minnesota emerge como uno de los focos clave de la jornada, tras meses de debate nacional por operativos migratorios y represión.
En St. Paul, el músico Bruce Springsteen tiene previsto participar con una presentación vinculada a casos recientes de violencia en operativos federales.
El evento refuerza el carácter cultural y político que ha ido tomando el movimiento.
Una protesta que redefine el escenario político
Las manifestaciones del 28 de marzo consolidan a “No Kings” como un actor central en el escenario político estadounidense.
Con presencia nacional, proyección internacional y capacidad de movilización masiva, el movimiento marca una nueva fase de la oposición política en Estados Unidos.
El dato clave: ya no se trata solo de protestas locales, sino de una dinámica que conecta agendas internas con debates globales.







