En septiembre de 2025, una familia de cuatro personas en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) necesitaba ingresos de entre $1.997.378 y $6.391.609 para ser considerada de clase media, según datos de la Dirección General de Estadísticas y Censos de CABA. Esto refleja el alto costo de vida en la ciudad, donde la inflación sigue presionando los presupuestos familiares.
Para no ser pobre, una familia con dos adultos y dos niños requirió al menos $1.255.934 en septiembre, un aumento del 2,1% respecto a agosto ($1.229.444). Por otro lado, para evitar la indigencia, el ingreso mínimo fue de $674.757. Estos números forman parte de la Canasta Básica Total, que mide lo necesario para cubrir necesidades básicas como comida, vivienda y educación.
Según las estadísticas oficiales, la clase media en CABA se divide en tres niveles:
- Sector medio frágil: Ingresos entre 1.597.902�1.997.378, lo justo para cubrir lo esencial sin extras.
- Sector medio estable: Ingresos de 1.997.379�6.391.609, permitiendo una vida cómoda con ahorros.
- Sector acomodado: Ingresos por encima de $6.391.610, para quienes el costo de vida no es un problema grave.

La inflación jugó un rol clave en estos aumentos. En septiembre, los precios en CABA subieron un 2,2%, más que el 1,6% de agosto. Esto eleva el índice de precios al 22,7% en lo que va de 2025 y al 35% en comparación con el año pasado. Los rubros que más impactaron fueron Transporte, Recreación, Cuidado personal y Vivienda, como gas y electricidad.
Estos datos surgen en un contexto de preocupación económica, donde muchos hogares luchan por mantener su nivel de vida. Por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) podría reportar una inflación nacional por encima del 2% para septiembre, según analistas. Esto resalta cómo la subida de precios afecta a las familias de CABA, haciendo que ser clase media sea cada vez más difícil.
En resumen, estos números muestran la realidad del costo de vida en Buenos Aires: una familia necesita ganar mucho más de lo que imaginan para no caer en la pobreza, mientras la inflación sigue en ascenso. Esto podría influir en decisiones económicas futuras y en cómo las familias planean sus gastos.






