Las costas patagónicas vuelven a vestirse de maravilla natural. Con la llegada del invierno, ballenas francas australes y delfines comienzan a poblar las aguas del Golfo Nuevo y zonas cercanas, regalando escenas inolvidables a los vecinos.
Las ballenas, en su mayoría hembras acompañadas de sus crías, recorren lentamente la zona costera en busca de tranquilidad y aguas más cálidas para alimentarse y cuidar a sus recién nacidos. Estos movimientos coinciden con los primeros registros de la temporada de avistaje en lugares emblemáticos como Puerto Pirámides, en Península Valdés.
También es habitual observar grupos de delfines surcando la superficie del mar, saltando, jugando y acompañando embarcaciones, como parte de sus comportamientos sociales y migratorios.
Especialistas en fauna marina destacan que esta época es ideal para la contemplación responsable de estas especies, en un entorno protegido y con estrictas regulaciones para garantizar su bienestar.







