Con la pandemia y la salud de su padre, Páez decidió reinventarse y crear una biblioteca itinerante. «Pensé en todo lo que estaban pasando los vecinos, encerrados por horas y sin acceso a libros», comenta. «Se lo decía a mi hija Valentina y a Marcelo, mi compañero de vida, que estaría bueno compartir los libros que uno tiene. Siempre sentí que mi trabajo con los libros fue silencioso pero no tan silencioso, acompañando años a bibliotecas populares», agrega.
Páez destacó la importancia de las bibliotecas populares en nuestra sociedad. «Conocí, viajé y trabajé con muchas bibliotecas populares. Los libros deben existir en nuestros mundos porque nos hacen bien a todos», enfatiza.
La iniciativa de Verónica Páez refleja el compromiso y la pasión por la cultura y la lectura, buscando llevar el acceso a los libros donde más se necesite, reafirmando que «los libros tienen que existir».