«Creo que la jornada de hoy merece calificarse como un día histórico», afirmó.
En una jornada de paro que tuvo un gran acatamiento por la adhesión del sector del transporte, el titular de la CTA sostuvo que «el movimiento obrero, unido, sin fisuras, demuestra que el pueblo argentino está dispuesto a seguir reclamando y luchando para que el Gobierno nacional deje de utilizar a los más pobres y al salario como variable del ajuste que están aplicando impiadosamente».
Hugo Yasky con ABC Radio en FM Recors de Comodoro Rivadavia
Pese a que algunos comercios barriales permanecieron abiertos, los organismos públicos no brindaron atención, los bancos no abrieron, las escuelas permanecieron cerradas, las calles lucen desiertas, y los medios de transporte público interrumpieron su servicio.
«El paro es una demostración contundente en todo el país del rechazo a las políticas de Javier Milei», afirmó el diputado de la coalición opositora peronista Unión por la Patria. «Cuando ya se cumplen varias horas del desarrollo del paro nacional, podemos decir que tiene un acatamiento altísimo».
Yasky, secretario general de la CTA desde 2006, destacó el éxito de la medida de fuerza.
«A pesar de que hubo amenazas de sanciones en varias empresas; a pesar de que el Gobierno anunció la decisión de descontar el día de la huelga, los trabajadores y trabajadoras han dado un ejemplo inmenso de conciencia sindical y de clase», consideró.
Más allá de la ciudad de Buenos Aires, donde la huelga tiene mayor visibilidad, «la masividad del paro se manifiesta en todas las provincias del país», certificó Yasky.
En el sector industrial, que retrocedió 14,8 por ciento en el primer trimestre, «el acatamiento es prácticamente total; en el comercio, en algunas lugares, alcanza niveles que superan el 90 por ciento; y en el sector público, el paro prácticamente es del 100 por ciento», especificó.
«Tenemos además un registro altísimo de acatamiento de la medida de fuerza en el sector de transporte, tanto aéreo como terrestre», enunció el titular de la CTA. «En algunas provincias hemos visto también que el sector del trabajo rural se ha sumado a la medida. En síntesis, una ejemplar jornada de lucha protagonizada nuevamente por el movimiento sindical de la República Argentina».
Según el diputado nacional, la huelga general, la segunda que afronta la actual gestión, «constituye un mensaje inapelable de condena a las políticas de ajuste del Gobierno de Javier Milei».
«El paro no solamente levanta banderas corporativas; reclamamos para que cese la asfixia de recursos que hoy castiga a las provincias de nuestro país, y que los fondos de la universidad sean devueltos», consignó Yasky.
En un clima de creciente conflictividad social, «el movimiento obrero argentino se solidariza con esta medida de fuerza, con jubilados y jubiladas, que están llevando la peor parte de este ajuste», sentenció el titular de la central obrera, que se escindió en 1992 de la CGT.
El diputado ponderó que pese a que es un país rico, «Argentina vive hoy el drama de una pobreza que crece día a día».
«Llegamos a superar el 13 por ciento de indigentes, cuando en el peor momento de la pandemia, en medio del aislamiento y con Argentina paralizada, llegó a tener 12 por ciento de indigentes», afirmó el sindicalista.
En simultáneo, «el 70 por ciento de pobreza que hoy exhibe nuestro país es una demostración cabal de que desde hace cinco meses, para beneficio de un grupo de empresarios poderosos, el hambre crece en Argentina», dijo.
«La legitimidad del paro es indiscutible», aseveró Yasky. «Todas las encuestas de opinión que se han realizado para tratar de conocer qué piensa la ciudadanía coinciden en que las dos terceras partes de la población dice estar de acuerdo con los motivos del paro».
Por más que el Gobierno desdeñó el paro al considerarlo una medida política, la huelga «habla a las claras de que hay una suerte de plebiscito que a través de estas medidas de fuerza, le plantea al Gobierno la urgencia de un cambio de rumbo», agregó.
La medida de fuerza recibió el respaldo de la Confederación Sindical Internacional, así como de varias centrales sindicales de Europa, América Latina y Asia, que hicieron llegar su solidaridad.
«Nos congratula saber que esta poderosa señal que significa el país paralizado, llegue nítidamente a las usinas de la codicia y del poder financiero de Wall Street, del Fondo Monetario Internacional, de la Bolsa de Nueva York, ahí donde aplauden y festejan el ajuste de Milei».
En esas usinas «también se preguntan hasta dónde llegará la paciencia del pueblo argentino, hasta cuándo soportará las medidas impiadosas con que se lo está castigando: acá hay una clara respuesta de que esa paciencia empieza a mostrar signos de agotamiento».
Este escenario anticipa que «en Argentina las cosas no van a seguir como hasta ahora», advirtió el titular de la CGT.
La primera huelga que enfrentó Javier Milei fue el 24 de enero, a 45 días de haber asumido la presidencia.
Esta segunda medida de fuerza, más contundente que su precedesora, cuestiona el ajuste del gasto público ejecutado por su Gobierno, que fue de más del 30 por ciento en el primer trimestre, y también una norma que impulsa en el Congreso.
La Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, «ley ómnibus» que se tramita en el Senado, habilita la privatización de empresas públicas, otorga facultades legislativas al presidente e introduce numerosas reformas de calado, como una reforma laboral, otra impositiva, y un cuestionado régimen para fomentar las grandes inversiones. (Sputnik)







