Estados Unidos no está en guerra con Irán, sino con su programa nuclear, declaró el vicepresidente norteamericano, J.D. Vance.
«No estamos en guerra con Irán, estamos en guerra con su programa nuclear», dijo Vance en una entrevista con el canal de televisión NBC News.
De acuerdo con el vicepresidente, Irán debe abandonar sus ambiciones nucleares por el bien de las relaciones con Estados Unidos.
«No queremos la guerra con Irán, queremos la paz. Pero en el contexto de que no tengan un programa de armas nucleares», declaró el vicepresidente estadounidense.
Al ser interrogado si Estados Unidos pondría límites si Irán interrumpiera el transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, Vance afirmó que la medida sería «suicida» para Irán.
«Toda su economía pasa por el estrecho de Ormuz. Si quieren destruir su propia economía y causar trastornos en el mundo, creo que esa sería su decisión. ¿Pero por qué lo harían? No creo que tenga ningún sentido», se preguntó el vicepresidente norteamericano.
Enfatizó que para tener buenas relaciones con Estados Unidos, Teherán debe «dejar de lado al Ejército estadounidense y abandonar el programa de armas nucleares».
«El presidente (EEUU, Donald Trump ) ha dejado claro que, en ese caso, mantendremos buenas relaciones con Irán», añadió Vance.
El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el de Omán, del cual los buques proceden al mar Arábigo y al océano Índico. La costa del norte del estrecho de Ormuz pertenece a Irán y la del sur, a Omán y a los Emiratos Árabes Unidos.
Por esa vía fluvial pasa entre el 10 y el 20 por ciento de todo el petróleo en el mundo, así como cerca del 20 por ciento de todo el gas natural licuado.
Irán niega las acusaciones de que su programa nuclear sea de naturaleza militar. Trump ha declarado previamente que no quiere que Teherán desarrolle ni siquiera un programa nuclear pacífico.
El presidente estadounidense anunció este domingo de madrugada que el Ejército de Estados Unidos atacó las instalaciones nucleares iraníes de Fordo, Natanz e Isfahán.
El mandatario afirmó que después de los ataques estadounidenses, Teherán debe aceptar «poner fin a esta guerra».
Según la cadena Fox News, EEUU utilizó cinco o seis bombas antibúnkeres y una treintena de misiles de crucero Tomahawk en ataques contra instalaciones nucleares iraníes.
La Organización de Energía Atómica de Irán (OEAI) denunció que los ataques de EEUU violan las normas del derecho internacional y afirmó que Teherán no detendrá el desarrollo de su industria nuclear tras los ataques de Washington.
Según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), no se ha registrado hasta el momento ningún aumento en los niveles de radiación fuera de las instalaciones atacadas. Tampoco las autoridades de países regionales como Arabia Saudí y Kuwait, ni la Organización de Energía Atómica de Irán han observado anomalías algunas.
El canciller iraní, Seyed Abbas Araghchi, advirtió que su país se reserva todas las opciones para defender su soberanía e intereses tras el ataque estadounidense, al que calificó como una grave violación de la Carta de las Naciones Unidas.
Irán exigió convocar una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU, para garantizar que los responsables de este «acto de agresión flagrante» no queden impunes, y una reunión urgente de la Junta de Gobernadores del OIEA, «para que asuma su responsabilidad legal» por el ataque estadounidense a las instalaciones nucleares civiles que se encuentran bajo su estricta supervisión.
Las autoridades de Irán sostienen que EEUU actuó «en plena coordinación» con Israel que lleva desde el 13 de junio bombardeando las instalaciones nucleares y militares a lo largo del territorio iraní, alegando que constituyen una amenaza existencial para el Estado judío.
Hasta el momento, los ataques israelíes han dejado más de 430 muertos y 3.500 heridos en Irán, de acuerdo con el más reciente balance del Ministerio de Salud.
Los ataques de represalia iraníes, según el Ministerio de Salud israelí, han causado hasta ahora 25 muertos y más de 2.800 heridos. (Sputnik)







