Se acercó al stand de Yerba Mate Cerro Chenque atraída por el nombre de la marca y terminó compartiendo una emotiva historia sobre su niñez en el barrio Laprida, las caminatas con su padre y las plantas silvestres que formaban parte de la vida cotidiana en Comodoro Rivadavia.
A veces, un nombre alcanza para despertar recuerdos que parecían dormidos. Eso fue lo que le ocurrió a Rosa, una mujer de 75 años, que se acercó al stand de Yerba Mate Cerro Chenque en la Expo Turismo y terminó compartiendo una parte entrañable de la historia de Comodoro Rivadavia.
El nombre de la yerba llamó su atención. A partir de allí, la conversación se transformó en un viaje a su infancia en el barrio Laprida, donde creció rodeada de naturaleza, costumbres familiares y aromas que todavía conserva en su memoria.
Los domingos de caminatas con su papá
Rosa recordó que, cuando era niña, los domingos salía a caminar junto a su padre. Uno de los lugares que frecuentaban era la conocida Quinta de López, un espacio que recuerda por sus huertas, plantas y frutas cultivadas de manera casera.
Durante aquellos paseos recolectaba flores silvestres, como margaritas y pequeñas estrellitas, que formaban parte del paisaje de su infancia.
También recordó que en su propia casa cultivaban plantas y alimentos, una costumbre familiar que vinculaba la vida cotidiana con la tierra.
El aroma del tomillo que le recuerda a su padre
Entre las plantas que mencionó Rosa aparecieron el tomillo y el paico, dos hierbas que ocupaban un lugar especial en las costumbres de su familia.
Su padre utilizaba el tomillo para condimentar las comidas, mientras que el paico formaba parte de los remedios caseros que se preparaban tradicionalmente para el empacho.
Pero, más allá de sus usos, hay algo que Rosa nunca olvidó: el aroma del tomillo.
Ese perfume sigue siendo para ella un vínculo directo con su padre y con aquellos días de caminatas por Laprida.
Una marca que también despierta historias
El encuentro dejó una reflexión sobre el valor de la identidad local.
Yerba Mate Cerro Chenque, una marca nacida como homenaje a Comodoro Rivadavia, se convirtió por unos minutos en el punto de partida de una conversación sobre la memoria, las tradiciones y la historia de los barrios.
La visita de Rosa recordó que la identidad de una ciudad no está solamente en sus paisajes, sino también en las historias de quienes crecieron en ella.


