Con la llegada del invierno y el uso intensivo de calefactores, estufas y braseros, especialistas recordaron la importancia de prevenir la intoxicación por monóxido de carbono, un gas altamente peligroso que no tiene olor ni color.
Las autoridades sanitarias remarcaron que los casos suelen aumentar en esta época del año y que la principal medida de prevención es mantener una ventilación adecuada en los hogares, además de realizar controles periódicos a los artefactos de combustión.
Entre las recomendaciones se destacan:
- No obstruir rejillas de ventilación.
- Apagar braseros y estufas al dormir.
- Revisar caños y conexiones de gas.
- Evitar el uso de hornallas para calefaccionar.
El monóxido de carbono puede provocar síntomas como dolor de cabeza, mareos, náuseas y somnolencia, y en casos graves, la muerte. Por eso, se insiste en la necesidad de consultar de inmediato al servicio de salud ante cualquier sospecha de intoxicación.







