La medicina nuclear dejó de ser un ámbito exclusivo y hoy ocupa un lugar central en el diagnóstico y tratamiento de patologías cardiovasculares, neurológicas, endocrinológicas y oncológicas. En este marco, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) avanza con proyectos que buscan transformar la atención médica en el país.
Uno de los más ambiciosos es la creación del primer Centro de Protonterapia de Sudamérica, que permitirá aplicar radioterapia con protones acelerados, logrando atacar tumores con mayor precisión y reduciendo daños en tejidos sanos. Esta técnica es especialmente útil en pacientes pediátricos y en tumores cercanos a órganos sensibles.
Otro avance clave es el desarrollo de radiofármacos inteligentes bajo la estrategia de teranóstica, que combina diagnóstico y tratamiento en un mismo proceso. Estos fármacos identifican las características moleculares del tumor y luego administran terapias dirigidas, con evidencia clínica sólida en cáncer de mama, pulmón, melanoma y glioblastoma.
El desafío, advierten los especialistas, está en el acceso y financiamiento: los tratamientos con radiofármacos pueden costar entre 100.000 y 130.000 dólares, y muchas veces requieren amparos judiciales para ser cubiertos. Además, la concentración de centros en grandes ciudades y la dependencia de importaciones limitan su alcance.
Argentina cuenta con fortalezas históricas en investigación nuclear y producción de radioisótopos, pero necesita ampliar la infraestructura y garantizar que estos avances lleguen efectivamente a los pacientes.







